El 8 de septiembre de 2026, el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán anunció que había llevado a cabo un ataque contra dos buques estadounidenses, ocho petroleros y diez barcos adicionales en el estrecho de Ormuz. Esta acción se produjo en represalia a una ofensiva estadounidense del día anterior, que destruyó cinco buques cisterna iraníes en el Golfo Pérsico.
Según un comunicado oficial, los Guardianes afirmaron que su operación causó daños significativos a las embarcaciones atacadas. Mencionaron que el ataque estaba dirigido contra buques que “no cumplían con las normas” y que intentaban atravesar una zona “prohibida e insegura” del estrecho. Este estrecho, crucial para el transporte marítimo mundial, ha sido un punto caliente en las tensiones entre Irán y Estados Unidos, donde ambos países han intercambiado amenazas y acciones militares.
En su declaración, los Guardianes de la Revolución advirtieron a los buques petroleros que se encontraban en puertos de Kuwait y Bahréin, aliados de Estados Unidos, que debían abandonar la zona para evitar ser considerados objetivos. Esta advertencia se emitió tras una serie de provocaciones, incluyendo un ataque con misiles contra una instalación militar estadounidense en Jordania.
Este ataque, además, se presentó como una respuesta a la reciente destrucción de buques iraníes por parte de Estados Unidos, aunque hasta el momento no hay confirmación de Washington sobre las alegaciones iraníes. Las autoridades jordanas informaron que su territorio fue objeto de un bombardeo con misiles provenientes de Irán; el ejército local indicó que logró interceptar 20 de los proyectiles, de los cuales 18 fueron destruidos antes de alcanzar sus objetivos.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán detalló que sus misiles alcanzaron sitios vinculados con aeronaves de combate, incluyendo los cazas F-35 y F-16. Aseguraron que los ataques causaron “graves daños” al enemigo como parte de lo que definen como una operación de represalia.
La escalada entre Teherán y Washington ha provocado un aumento en los precios del petróleo, con el crudo Brent registrando su mayor valor desde mediados de julio, aunque todavía por debajo de los 100 dólares por barril. Esta situación adversa también se ve acompañada por un endurecimiento de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos contra Irán, afectando a numerosos individuos y entidades del sector de la aviación.
En el contexto de un renovado ciclo de hostilidades, estas acciones destacan la complejidad y la incertidumbre que caracterizan las relaciones en la región, donde cada movimiento tiene repercusiones globales.
Las tensiones entre Irán y Estados Unidos siguen en aumento, y es vital un seguimiento cercano a estos acontecimientos que podrían alterar aún más el equilibrio en el Medio Oriente.
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