El régimen de Irán ha intensificado la tensión en el estrecho de Ormuz, uno de los núcleos estratégicos del comercio energético mundial, al afirmar que ha cerrado totalmente esta vital vía marítima y que ha atacado dos embarcaciones que intentaron cruzarlo. Este anuncio, realizado el 10 de junio de 2026, por la Guardia Revolucionaria Iraní, implica que cualquier barco que intente navegar por la zona será considerado un objetivo militar.
De acuerdo con el Cuartel General Jatam al Anbiya, el principal mando de las Fuerzas Armadas iraníes, la prohibición se extiende a todos los tipos de embarcaciones, incluidos petroleros y naves comerciales. “El estrecho de Ormuz ha sido cerrado por completo a todo tipo de embarcaciones”, declararon. Poco después, se informó que dos barcos que desafiaron la advertencia fueron alcanzados por disparos iraníes, aunque no se han proporcionado detalles sobre la identificación de las naves ni sobre posibles daños o víctimas.
Mientras tanto, fuentes especializadas en transporte marítimo y autoridades estadounidenses han desmentido los incidentes reportados por Teherán, afirmando que la navegación comercial sigue desarrollándose con normalidad. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) publicó en sus redes sociales que los buques comerciales siguen transitando por el estrecho, contradiciendo las afirmaciones iraníes.
La situación se enmarca en una creciente crisis entre Irán y Estados Unidos, un contexto en el que los enfrentamientos han escalado recientemente. Durante las últimas horas, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo bombardeos en territorio iraní, como respuesta a lo que han calificado como una “agresión continua e injustificada” por parte de Teherán. Las explosiones fueron reportadas en varias localidades del sur de Irán, cercanas al estrecho de Ormuz, incluyendo áreas como Qeshm, Kargan y Sirik.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y es un punto estratégico, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, así como importantes volúmenes de gas natural licuado. Cualquier interrupción prolongada del tráfico en esta vía podría tener repercusiones significativas en los mercados energéticos internacionales, llevando a un aumento en los precios del petróleo.
Como se observa, el estrecho de Ormuz se ha convertido en un terreno peligroso, donde las tensiones geopolíticas amenazan no solo la seguridad de la región, sino también la estabilidad económica global. La comunidad internacional sigue atenta a los desarrollos en este crucial pasaje, consciente de que cualquier escalada podría impactar directamente el suministro energético mundial.
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