El régimen iraní ha generado preocupación en el ámbito internacional al anunciar, el pasado 6 de septiembre de 2026, la creación de una zona restringida para la navegación en las inmediaciones del estrecho de Ormuz. Esta medida, que se implementará en los próximos días, incrementa las restricciones militares sobre uno de los corredores marítimos más cruciales para el comercio energético global.
El general Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, dejó claro que cualquier embarcación que intente atravesar el estrecho será identificada y añadida a una lista de sanciones de Teherán. En una entrevista televisiva, Rezaei explicó que la nueva zona comenzará en el punto donde la Armada estadounidense mantiene su línea de bloqueo y se extenderá hacia sectores del golfo Pérsico, abarcando áreas cercanas al estrecho.
“En los próximos días y semanas anunciaremos una zona restringida fuera del estrecho de Ormuz”, aseveró. Continuó afirmando que “todo buque que entre en ella con el propósito de atravesar el estrecho de Ormuz y sea identificado será incluido en nuestra lista de sanciones”. Esta advertencia no solo subraya el control militar iraní sobre la región, sino que también establece un mecanismo adicional de presión para los barcos comerciales que deseen utilizar esta vital vía marítima, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán.
Rezaei rechazó las afirmaciones estadounidenses que aseguran que el tránsito permanece abierto y afirmó que “está completamente cerrado y bajo el control de las fuerzas armadas”. Tal declaración se presenta en un contexto de creciente tensión, con informes que indican que antes del cierre, más de 100 embarcaciones transportaban diariamente más de 100 millones de toneladas de carga a través del estrecho. En la actualidad, solo entre siete y ocho barcos están realizando cruces, principalmente para transportar productos esenciales para Irán.
Además, el funcionario acusó a Estados Unidos de intentar introducir embarcaciones en la zona restringida, afirmando que Washington está tratando de hacer pasar entre cinco y seis barcos mediante operaciones costosas. Si bien algunas embarcaciones han sido atacadas, Rezaei no ofreció detalles sobre los responsables de esos incidentes.
Irán también está colaborando con Omán para definir rutas específicas para el tránsito marítimo, aunque la amenaza de sanciones por parte de Teherán dentro del nuevo perímetro restringido permanece en pie. A pesar de la creciente advertencia hacia los barcos que naveguen en esta zona, Rezaei informó que no se ha optado por hundir estas embarcaciones debido a su cargamento de petróleo, enfatizando el impacto ambiental que tal acción podría generar.
Por si fuera poco, esta situación se acentúa con recientes pruebas armamentísticas, ya que Irán declaró haber realizado un ensayo de un nuevo misil antibuque sobre un buque de la Armada estadounidense. Este acto representa un incremento en las hostilidades y la excitación militar en torno al estrecho, que ha sido escenario de enfrentamientos recurrentes y operaciones militares. Así, el anuncio de la nueva zona restringida no solo abunda en las tensiones ya existentes, sino que también establece un escenario de vigilancia y control militar en uno de los pasajes más estratégicos del comercio mundial.
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