Irán está en proceso de suministro de lanzadores de misiles balísticos de corto alcance, específicamente los Fath-360, a Rusia, según han declarado fuentes de seguridad occidentales y un funcionario regional. Este desarrollo llega en un contexto en el que Estados Unidos sostiene que Teherán ya había enviado misiles a Rusia el año pasado para su uso en el conflicto con Ucrania, aunque Irán ha calificado tales afirmaciones como “totalmente absurdas”.
El Fath-360, con un alcance de 120 kilómetros, se convierte en una herramienta potencialmente decisiva para que las fuerzas rusas intensifiquen sus ataques contra soldados ucranianos y otras instalaciones cercanas a la frontera con Rusia. Esta entrega, si se lleva a cabo, simbolizaría el estrechamiento de los lazos de defensa entre Moscú y Teherán en medio de la guerra en Ucrania.
Estados Unidos ha señalado que Irán entregó misiles a Rusia, aunque los lanzadores no estaban entre los elementos reportados. A pesar de la convicción de algunas fuentes sobre la inminente llegada de los lanzadores, no se han ofrecido detalles sobre la transferencia o las razones específicas por las cuales no se entregaron junto con los misiles.
En respuesta a las acusaciones, la misión de Irán ante Estados Unidos desmintió las afirmaciones, reiterando su compromiso de no ofrecer apoyo militar a ninguno de los bandos en guerra. Por su parte, Moscú también ha negado previamente haber recibido armas iraníes, a pesar de que informes de diversas autoridades occidentales insisten en que Irán ha suministrado miles de drones y otros armamentos a Rusia.
Un alto mando del ejército estadounidense, el general Christopher Cavoli, afirmó que Irán ha proporcionado a Rusia más de 400 misiles balísticos de corto alcance. Sin embargo, no existen reportes definitivos que confirmen que Irán haya transferido otro tipo de armamento a Moscú o que las fuerzas rusas hayan empleado los Fath-360 en sus operaciones.
La situación se complica aún más con el trasfondo de las conversaciones nucleares indirectas entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Omán, que podrían influir en el ritmo de entrega de los lanzadores. Este contexto es vital, ya que el despliegue de estos misiles podría obstaculizar los esfuerzos internacionales por establecer un alto el fuego y fomentar el diálogo entre Ucrania y Rusia.
Expertos opinan que, si Rusia recibe los Fath-360, su capacidad ofensiva contra Ucrania se verá potenciada. Las características de estos misiles permiten una rápida ejecución de ataques, lo que convierte a las fuerzas rusas en un adversario más ágil y peligroso en el campo de batalla. Además, el uso de estos lanzadores podría liberar misiles más avanzados, como el Iskander, para ataques a objetivos estratégicos, poniendo a prueba las defensas antimisiles de Ucrania.
A pesar de sus limitaciones en precisión y carga, los Fath-360 representan un nuevo reto para Ucrania, resaltando la complejidad de la dinámica de poder en la región y el impacto que estos nuevos armamentos podrán tener en el desarrollo del conflicto.
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