El conflicto en torno al acceso de los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a las instalaciones nucleares de Irán se intensifica. El 1 de julio de 2026, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, reafirmó la negativa del país a permitir la entrada de inspectores a los complejos nucleares que han sido bombardeados en el pasado. “El acceso a esos sitios está prohibido bajo cualquier circunstancia”, declaró Qalibaf, sugiriendo que esta decisión se basa en la legislación nacional vigente, diseñada para proteger la soberanía de Irán.
Qalibaf enfatizó que es “falso que los inspectores del OIEA puedan acceder a esos lugares”, y aclaró que solo se les permite el acceso a la central nuclear de Bushehr y al reactor de Teherán, y que cualquier privilegio adicional queda excluido. Las normas, respaldadas por el Parlamento y el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, limitan estrictamente el acceso a las instalaciones nucleares, subrayando la posición firme de Teherán en este asunto.
Estas declaraciones emergen en un momento delicado; una semana antes, Rafael Grossi, el director general del OIEA, había informado sobre avances en conversaciones con las autoridades iraníes para establecer un sistema de verificación robusto del programa nuclear del país. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqaei, reiteró que el acceso a las instalaciones nucleares dañadas permanece “bloqueado”, criticando la creciente politización de la labor del OIEA por parte de su director.
A las tensiones bilaterales se suma el contexto de las recientes conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán en Doha, enfocadas en el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz y incentivos financieros para Teherán. No obstante, el crucial tema del programa nuclear no fue parte de esta ronda de negociaciones. El vicepresidente estadounidense JD Vance subrayó que la atención a este asunto se abordará posteriormente, mientras que Donald Trump afirmó que “la desnuclearización de Irán avanza bien”, aunque los detalles continuarán sin definirse públicamente.
Las delegaciones de ambas naciones mantuvieron el formato de negociación indirecta, con la mediación de Qatar y Pakistán. Este método ha sido un pilar en el intento de encontrar un terreno común, aunque las señales de progreso son escasas. Desde el cierre de las conversaciones, el viceministro iraní Kazem Gharibabadi no pudo confirmar ningún avance significativo, pero se logró establecer un canal de emergencia para manejar posibles violaciones del memorando.
Así, la situación entre Irán y el OIEA se complica, en un entorno donde la gravedad del programa nuclear continúa siendo un tema espinoso en la política internacional, desafiando tanto la diplomacia como la paz mundial.
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