El reciente aumento de tensiones entre Irán y Estados Unidos ha alcanzado niveles alarmantes en el Golfo Pérsico. En la madrugada del viernes, el Ejército iraní lanzó una serie de ataques dirigidos a instalaciones estadounidenses en varios países de la región, marcando la sexta noche consecutiva de bombardeos estadounidenses sobre posiciones militares iraníes. Este intercambio bélico ha tomado por sorpresa a muchos, transformando lo que parecía una tregua en una escalada de hostilidades.
En detalle, Teherán disparó misiles y drones contra bases militares en Jordania, Bahréin y Kuwait, con explosiones reportadas incluso en Doha, capital de Catar, donde un niño resultó herido por la metralla. La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán se jactó de haber realizado un “ataque sorpresa” contra la base militar de Al-Tanf en Siria, una operación que, según sus declaraciones, es una represalia por la muerte de soldados iraníes.
Horas después, la Guardia revolucionaria también afirmó haber destruido un radar de control aéreo estadounidense en Omán, así como otro radar situado en el estrecho de Ormuz. La operación ha sido declarada como una respuesta firme y decidida, mientras que el tráfico marítimo por el estrecho, un paso crítico para el comercio global de petróleo y gas, ha sido gravemente afectado, y las tensiones han disparado los precios internacionales de la energía.
Por otro lado, el Ministerio de Defensa de Catar confirmó la interceptación de múltiples ataques aéreos que habían sido reivindicados por Teherán. Aunque no se precisaron detalles sobre daños materiales o humanos, la situación se mantiene tensa con sirenas de alarma activadas en el país y la población instada a buscar refugio.
La agencia iraní Fars informó que al menos tres misiles impactaron en la base de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Bahréin, aunque las autoridades locales no han confirmado estos informes. Mientras tanto, en Kuwait, el bombardeo iraní incluyó misiles y drones destinados a destruir sistemas de radar estadounidenses.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció la finalización de una nueva ola de ataques contra Irán, cuyo objetivo fue debilitar aún más las capacidades militares del país. En un comunicado, centraron su atención en la isla de Qeshm y Bandar Abbas, donde se encuentran cruciales instalaciones para la Marina y la Guardia Revolucionaria.
Los medios estatales iraníes reportaron la destrucción de cinco puentes y daños en la estación de tren de Bandar Khamir como resultado de los últimos ataques de EE. UU. Esta escalada ha comprometido gravemente el comercio a través del estrecho de Ormuz, ya que ambos países continúan con medidas militares agresivas.
Según fuentes citadas, Irán podría activar a sus aliados hutíes en Yemen para cerrar el Bab al-Mandeb, otro paso estratégico, en caso de que se intensifiquen los ataques contra su infraestructura. La Casa Blanca, por su parte, ha declarado que el presidente mantiene abierta la puerta a la diplomacia, aunque no tolerará acciones hostiles sin consecuencias.
En Irán, la reanudación de los bombardeos ha generado un ambiente de inquietud. Funcionarios han expresado su deseo de evitar una nueva guerra, añadiendo que vivir con la constante amenaza de un conflicto es agotador. La sensación es clara: todos los ojos están puestos en el desarrollo de los eventos en esta volátil región.
(Actualización correspondiente a 2026-07-17 00:32:00)
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