El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha generado controversia al afirmar que la negociación y los preparativos bélicos no son opuestos, sino que constituyen elementos de una estrategia integral. En declaraciones recientes, Ghalibaf subrayó que, en la actualidad, negociar no significa ceder, sino que, junto a la capacidad de respuesta militar, forma parte de una estrategia de resistencia orientada a proteger los intereses nacionales de Irán.
El presidente del Parlamento aclaró que Irán nunca ha buscado la guerra, aunque enfatizó la necesidad de que las fuerzas armadas estén siempre listas para la acción. “Nunca hemos deseado la guerra, pero debemos estar preparados para defender nuestra seguridad y nuestros intereses”, sostuvo. En este contexto, Ghalibaf vinculó directamente la seguridad nacional con el control de lo que denominó “los arreglos iraníes” en el estratégico Estrecho de Ormuz, vital para el comercio global de petróleo. Afirmó que las fuerzas militares de Irán cuentan con “plena libertad de acción” para responder a lo que describió como agresiones externas.
Estas declaraciones se producen tras las acusaciones de Estados Unidos contra Irán por violar un memorando de entendimiento firmado en junio por el entonces presidente Donald Trump. Este memorando buscaba frenar hostilidades y avanzar en un proceso de negociación. Sin embargo, las tensiones se han intensificado después de que Washington reimpusiera bloqueos navales y ejecutara varios ataques a posiciones iraníes en cinco días consecutivos.
En una entrevista reciente, Trump reafirmó su posición de no querer negociar en este momento, describiendo al régimen iraní como un “malvado” y señalando a la nueva delegación negociadora como un obstáculo para llegar a un acuerdo. A pesar de esto, el presidente estadounidense admitió que los contactos no han cesado completamente, indicando que sus representantes habían conversado con funcionarios iraníes poco antes de la entrevista.
El memorando de 14 puntos firmado en junio había planteado una pausa en las hostilidades y la posibilidad de un diálogo más amplio sobre el conflicto. Sin embargo, su efectividad ha ido disminuyendo progresivamente, lo que ha llevado a la actual escalada de tensiones.
Trump advirtió que los ataques estadounidenses continuarían bajo su criterio. “Continuarán hasta que yo diga: ‘es suficiente'”, afirmó, sugiriendo que Irán, a pesar de su interés en un acuerdo, no había conseguido mantener su compromiso.
En este clima marcado por la hostilidad, Ghalibaf agregó que separar la negociación de la posibilidad de guerra sería un “error estratégico”, reafirmando así la postura oficial de Teherán, que busca equilibrar la diplomacia con la preparación militar en un contexto internacional cada vez más complejo.
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