Irán está a punto de oficializar su adhesión al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), la institución financiera creada por los países del grupo BRICS. Esta declaración fue realizada por el gobernador del banco central iraní, Abdolnaser Hemmati, en un informe difundido el miércoles en los medios estatales. Esta incorporación se anticipa antes de una reunión financiera de los BRICS que se llevará a cabo en India.
A pesar de estar sometido a severas sanciones impuestas por Estados Unidos y la comunidad internacional, Irán busca alternativas financieras que le permitan operar independientemente del sistema del dólar. La situación geopolítica actual, marcada por un conflicto latente con Estados Unidos e Israel, ha convertido en una prioridad para Teherán fortalecer sus vínculos económicos en el marco de este bloque emergente.
En 2024, Irán se unió formalmente a los BRICS, un movimiento estratégico que busca estrechar lazos económicos entre naciones en desarrollo. Desde su ingreso, Irán ha manifestado su intención de convertirse en miembro y accionista del NBD. Esta institución, fundada en 2015 por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, está destinada a financiar proyectos de infraestructura y promover el desarrollo sostenible en diferentes regiones del mundo. A lo largo de los años, el NBD ha ampliado su membresía para incluir a naciones como los Emiratos Árabes Unidos y Egipto, y recientemente a Uzbekistán, quien se convirtió en el décimo miembro el 5 de junio.
Hemmati, presente en la primera reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los BRICS en India, resaltó que la colaboración entre los países miembros ha llevado a la creación del NBD, y anticipó que Irán pronto formará parte de esta entidad. Asimismo, subrayó que la cooperación podría permitir a los miembros realizar intercambios comerciales utilizando sus propias monedas, reduciendo así la dependencia del dólar estadounidense.
A través de estas iniciativas, Irán no solo busca fortalecer sus vínculos comerciales, sino también establecer un espacio donde las transacciones financieras puedan llevarse a cabo de manera más autónoma y flexible, alineándose con el objetivo más amplio de los BRICS de disminuir la influencia del dólar en el comercio internacional.
Por lo tanto, la inminente incorporación de Irán al NBD puede interpretarse como un paso significativo hacia la expansión de su proyección económica, así como un movimiento estratégico en el contexto de las tensiones geopolíticas actuales y la búsqueda de un nuevo orden financiero global.
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