El régimen de Irán ha llevado a cabo el entierro del antiguo líder supremo, Ali Khamenei, en un evento que estuvo marcada por un ambiente de creciente tensión internacional. Este acto se realizó el viernes, tras seis días de ceremonias fúnebres en el santuario del Imam Reza, localizado en Mashhad, su ciudad natal. La jornada estuvo signada por un nuevo ciclo de enfrentamientos entre Estados Unidos y Teherán, intensificando aún más las fricciones en Medio Oriente.
El ataúd de Khamenei, cubierto con la bandera iraní, congregó a una multitud que acudió a rendir homenaje y despedirse del líder asesinado el 28 de febrero, en el contexto del inicio de un conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. La emisora estatal IRIB confirmó que “el cuerpo del líder mártir de la Revolución Islámica fue enterrado en la sala conmemorativa del santuario”.
Este evento contó con la presencia de importantes figuras del régimen, como el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el presidente del Tribunal Supremo, Gholamhossein Mohseni Ejei. El hijo mayor de Khamenei, Mostafa, también estuvo presente, mientras que su sucesor, Mojtaba, no apareció en público durante el funeral, lo cual ha suscitado especulaciones dadas las circunstancias críticas desde su designación y su alegada herida durante los ataques del 28 de febrero.
Paralelamente, la situación en la región se tornó más grave. Funcionarios iraníes reportaron que los bombardeos estadounidenses del día anterior dejaron un saldo de 17 muertos. Uno de los ataques alcanzó un tramo de la línea ferroviaria que conecta Teherán y Mashhad, obligando a cambiar el transporte de los pasajeros hacia autobuses. Además, las fuerzas estadounidenses supuestamente realizaron ataques cerca de la única planta nuclear civil de Irán, en Bushehr.
A lo largo de estos días, Irán anunció la reactivación de sus ofensivas contra objetivos estadounidenses en países vecinos como Kuwait, Bahréin y Qatar. Al mismo tiempo, las sirenas de alerta sonaron en Jordania, donde el ejército interceptó ocho misiles lanzados desde territorio iraní. La contienda se intensificó, con el ejército iraní atacando con drones sistemas de defensa en esas naciones, aumentando las hostilidades en la región.
Desde el lado estadounidense, un funcionario de Defensa aseguró que muchos de los misiles y drones iraníes fueron interceptados y que no se registraron daños significativos ni heridos entre las fuerzas estadounidenses. Sin embargo, la tensión se manifiesta en las declaraciones de líderes israelíes. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, afirmó que su nación está preparada para un nuevo ataque contra Irán si se considera necesario, asegurando que lo harían con “aún mayor fuerza”.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu también se pronunció sobre la escalada de tensiones, enfatizando que su país está listo para enfrentar cualquier eventualidad. De igual forma, se añadió un nuevo factor de inquietud respecto al estrecho de Ormuz, crucial para el tráfico de petróleo y gas a nivel mundial, que ha registrado un marcado descenso en el movimiento de buques desde los recientes ataques.
Cabe destacar que, ante la situación extrema, al menos un avión de combate escoltó el transporte del féretro de Khamenei, lo que subraya la seriedad del clima de incertidumbre que reina en la región.
(Actualización: Datos correspondientes a 2026-07-09 22:37:00).
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