Iron Maiden celebró su medio siglo de trayectoria en el Estadio GNP, un evento que reafirmó su estatus icónico y la devoción de su legión de seguidores. A las 21:07 horas, la banda, integrada por Bruce Dickinson en la voz, Steve Harris en el bajo y coros, Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers en las guitarras, y Simon Dawson en la batería, subió al escenario como parte de su “Run For Your Lives World Tour”.
Con los primeros acordes reverberando por el recinto, los fanáticos, aclamando himnos de más de cinco décadas, levantaron puños en un ritual que ha perdurado a través de generaciones. “Hola, Ciudad de México”, saludó Dickinson, mientras la multitud respondía con entusiasmo. “Vamos a empezar, ¿me siguen? Hemos cumplido 50 años y este es el concierto más grande que hemos hecho en México. ¡Gracias!”, brindó el cantante, antes de sumergirse en clásicos como “Phantom of the Opera” y “The Number of the Beast”.
En esta celebración, Iron Maiden optó por centrarse exclusivamente en canciones de sus primeros nueve álbumes de estudio, desde el debut “Iron Maiden” hasta “Fear of the Dark”. Una de las sorpresas del espectáculo fue la interpretación de “Infinite Dreams”, en su primera vez en vivo desde 1988, que provocó un mosh pit en el área general del estadio.
La emblemática mascota Eddie the Head, creada por Derek Riggs, también tuvo su presencia en la multitud, manifestándose en camisetas negras y chamarras de cuero, elementos visuales que reflejaron la inconfundible identidad de la banda. La música de Iron Maiden se destacó por su potencia, fusionando una estética visual distintiva con letras que abordan temas de historia, mitología, poesía y filosofía. Por ejemplo, “The Trooper” hace referencia a la Guerra de Crimea, mientras que otras composiciones se inspiran en escritores como Edgar Allan Poe y Samuel Taylor Coleridge.
Azael, un fiel seguidor de 45 años, recordó su primer concierto de la banda en México, el 1 de octubre de 1992 en el Palacio de los Deportes, asegurando que ha presenciado cada visita desde entonces. La velada también contó con la participación de Anthrax como banda invitada, añadiendo más energía a un evento que quedará grabado en la memoria de los asistentes.
Con este concierto, Iron Maiden no solo celebró su legado musical, sino que también renovó el contacto con una base de fans que sigue creciendo y que, a través de los años, ha mantenido viva la esencia del heavy metal.
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