Una reciente auditoría del Órgano Interno de Control (OIC) ha expuesto graves irregularidades en la Embajada de México en Reino Unido, bajo la gestión de Josefa González-Blanco. Dicha revisión, realizada en agosto de 2025, calificó la gestión con un punteo de apenas 2 sobre 5, evidenciando un control interno débil y una falta de formalidad en la administración de recursos y personal.
Los hallazgos preliminares revelan el incumplimiento de diez normativas jurídicas fundamentales, incluyendo el Código de Ética de la Administración Pública Federal. Estos deficiencias resultaron en dieciséis observaciones correctivas y nueve recomendaciones preventivas, enfocándose en una estructura de personal deficiente y en el mal manejo de recursos públicos. A pesar de estas graves acusaciones, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) no ha proporcionado información clara sobre las medidas adoptadas para abordar estos problemas ni sobre la situación del expediente relacionado.
Los testimonios recopilados apuntan a una “violencia sistémica” perpetrada por González-Blanco contra el personal. Empleados han reportado múltiples consecuencias en su salud mental, manifestando síntomas de ansiedad y depresión a causa del entorno tóxico creado en la embajada. “No sirves para nada”, se alegó que la embajadora gritaba, dejando a los trabajadores bajo un clima de constante temor y estrés.
En respuesta a las acusaciones, González-Blanco ha mantenido que su labor se enmarca en un compromiso por un ambiente laboral respetuoso y por fortalecer las relaciones entre México y el Reino Unido. Sin embargo, las investigaciones en su contra todavía permanecen abiertas en el Comité de Ética de la SRE, y se dijo que una auditoría llevada a cabo por el OIC había comenzado tras una denuncia colectiva de empleados.
Un equipo del OIC, enviado en julio de 2025, tenía como misión evaluar la administración de recursos en la embajada. Su informe inicial, presentado en agosto, encontró un deterioro significativo en los controles internos, reflejando la falta de atención a los riesgos operativos, financieros y normativos. La auditoría no solo identificó problemas en el personal, sino también en la contabilidad y el manejo financiero, enfatizando que la información registrada era “no confiable”.
Con un total de 218 irregularidades documentadas entre 2021 y 2023, la situación crítica en la embajada ha sido evidente. Las denuncias incluyen casos de gasto sin justificación y la falta de reportes mensuales obligatorios. Según se indica, González-Blanco se negaba a firmar contratos y reportes de gastos, aunque se señalaba que la responsabilidad recaía claramente sobre ella.
Si la embajada no responde adecuadamente a las irregularidades señaladas por el OIC, el caso podría ser enviado a Asuntos Disciplinarios, aunque, como subrayan expertos, estos procesos rara vez resultan en sanciones efectivas. Los embajadores, elegidos en ocasiones por razones políticas, son considerados “intocables” y, como se ha visto, pueden eludir rendir cuentas, generando desconfianza y descontento en el personal.
Con la reciente salida de González-Blanco de la Embajada, se ha confirmado que Alejandro Gertz Manero asumirá el cargo como nuevo embajador. Este cambio, a pesar de la grave situación presentada, plantea preguntas sobre el futuro de la gestión diplomática de México en Reino Unido y las garantías de un entorno laboral saludable y eficiente en las representaciones diplomáticas del país.
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