Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han intensificado sus operaciones en el sur del Líbano tras anunciar el inicio de una nueva ofensiva contra las infraestructuras de Hezbollah. En la noche del miércoles, las FDI llevaron a cabo un ataque aéreo que impactó un edificio y una cafetería en Tiro, una ciudad costera clave en esta contienda. Las imágenes de la explosión y el subsiguiente incendio se replicaron rápidamente en redes sociales, destacando el caos desatado por la ofensiva.
En respuesta a esta escalada, Israel emitió una orden de evacuación para los residentes de ciertas zonas de Tiro, alegando que se veía “obligado a tomar medidas enérgicas” contra Hezbollah. La advertencia oficial se sumó a relatos de llamadas telefónicas de advertencia a los civiles en Tiro, instándolos a abandonar la zona antes de los bombardeos.
La situación es crítica: el Ejército israelí ha declarado zona de combate la totalidad del sur del Líbano, que incluye aproximadamente el 18% del territorio libanés. Este área, donde antes se encontraban más de 800.000 personas, se ha convertido en un campo de batalla abierto, a medida que los ataques israelíes se extienden al valle de Bekaa y otros puntos estratégicos del sur.
La madrugada del jueves, los ataques se concentraron en “centros de mando de Hezbollah”, sumando cerca de 550 objetivos destruidos desde el inicio de la semana. Este conflicto, que se reactivó el 2 de marzo en el marco de la campaña regional de Israel contra Irán, ha dejado un saldo devastador: según el Ministerio de Salud Pública del Líbano, hasta el 26 de mayo se reportaron 3.213 muertos y más de 9.700 heridos.
La escalada actual se produce a raíz del colapso de un alto el fuego mediado por Estados Unidos, que entró en vigor el 16 de abril. Aunque fue extendido temporalmente, las violaciones a este acuerdo han sido constantes, llevando al jefe del Estado Mayor israelí a declarar que “no hay alto el fuego”.
Ante esta situación alarmante, los residentes atrapados entre la frontera israelí-libanesa enfrentan la dura decisión de huir o permanecer bajo el fuego. Con la línea de combate ahora establecida en el río Zahrani, que marca un retroceso significativo en comparación con las posiciones anteriores, el conflicto sigue extendiéndose y profundizando la crisis humanitaria en la región.
Esta actualización del 28 de mayo de 2026 refuerza la necesidad de una atención global hacia la crisis que se desarrolla, destacando la continua tragedia de civiles atrapados en medio de hostilidades. La situación permanece tensa y sujeta a cambios, reflejando la complejidad de un conflicto que ha trascendido generaciones.
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