Israel ha intensificado en las últimas horas sus operaciones militares en la Franja de Gaza, desatando una nueva oleada de bombardeos que ha impactado en varias ciudades del enclave. Hasta ahora, se ha confirmado la muerte de al menos 13 civiles y numerosos heridos, a medida que los ataques han golpeado dos edificios residenciales en Gaza y Jan Yunis, además de un campo de refugiados en Deir el Balah. Estos ataques son los más recientes en una serie de bombardeos que comenzaron la noche anterior, que ya habían provocado ocho decesos.
El ejército israelí argumenta que el objetivo de estos ataques era eliminar a militantes de Hamas, afirmando haber alcanzado a dos combatientes durante las operaciones. Sin embargo, Hamas ha enmarcado la escalada de violencia en un contexto de creciente tensión tras el anuncio del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre el desarme del grupo palestino, que solamente se llevará a cabo si Israel se retira completamente de Gaza. Ghazi Hamad, uno de los negociadores de Hamas, ha declarado que “la escalada de Israel en Gaza de hoy confirma que no quiere llegar a un acuerdo”.
En este contexto, el presidente de EE. UU., Donald Trump, había declarado el pasado viernes que la Junta de Paz, establecida por Estados Unidos para facilitar el proceso de alto el fuego, había logrado un acuerdo para el “desarme completo” de Hamas y otros grupos armados en Gaza. Trump aseguró que Israel estaba “muy satisfecho” con este enfoque, considerándolo un “gran paso para Oriente Próximo”. Sin embargo, persisten desacuerdos entre Israel y Hamas sobre el orden de estas negociaciones de tregua. Mientras Hamas condiciona su desarme a la retirada de tropas israelíes, Israel sostiene que el desmantelamiento de Hamas debe ocurrir primero.
El ministro de Energía israelí, Eli Cohen, expresó en una entrevista que su país debería asumir el control total del enclave palestino si no se alcanzan avances en el proceso de entrega de armas por parte de Hamas. Se niega a afirmar que se ha llegado a un acuerdo que ponga fin a los ataques, a pesar de que ambas partes habían acordado un alto el fuego en octubre.
La intensificación de los ataques coincide con una cumbre en Egipto que reúne a funcionarios de varias facciones palestinas y países mediadores, como Qatar y Turquía, con el objetivo de avanzar en las negociaciones para salvar el alto el fuego. Hamas ha señalado que ha mostrado “considerable flexibilidad”, mientras acusa a Israel de buscar imponer una situación de hecho sobre el terreno.
Los complicados esfuerzos hacia la tregua se ven también afectados por la falta de acceso de miembros del Comité Nacional para la Administración de Gaza, que debería encargarse de la supervisión del desarme. Este comité aún opera desde El Cairo debido a que Israel no permite la entrada de sus miembros a la Franja, lo que genera serias dudas sobre la viabilidad de cualquier acuerdo.
Finalmente, en un intento por mitigar la situación, Nikolai Mladenov, alto representante de la Junta de Paz para Gaza, ha instado a Netanyahu a detener los ataques por un periodo de 14 días para facilitar las negociaciones sobre el desarme de Hamas. Mladenov ha subrayado que la reciente violencia ha causado la muerte de civiles y ha destruido suministros médicos esenciales para la población.
La situación sigue siendo delicada, y conforme avanzan las horas, se espera que surjan nuevas dinámicas en este enrevesado conflicto.
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