Israel y Líbano han dado un paso significativo en sus negociaciones para consolidar un acuerdo de paz, cerrando su séptima ronda de conversaciones en Roma el 6 de agosto de 2026. Este encuentro, mediado por Estados Unidos, ha sido calificado como el más productivo hasta la fecha en el proceso post-conflicto que comenzó en marzo pasado. Un portavoz del Departamento de Estado de EE. UU. indicó que ambas partes están ahora más cerca de alcanzar un consenso sobre los pasos para implementar la retirada israelí del sur libanés, un tema crucial en las conversaciones.
Las delegaciones de ambos países, encabezadas por sus embajadores, se reunieron en la embajada estadounidense en Roma. Este diálogo surge tras la firma de un marco de seguridad el 26 de junio en Washington, que establece un mecanismo de “zonas piloto” en el sur de Líbano. Este acuerdo requiere que las fuerzas israelíes se retiren gradualmente de estas áreas, permitiendo el control del Ejército libanés, bajo la condición de que Hezbollah, un grupo chií, se desarme.
Desde el inicio del proceso el 21 de julio, Israel ha comenzado su retirada de Zawtar al Garbiya, la primera localidad en ser evacuada bajo este nuevo esquema, lo que ha facilitado el retorno de los habitantes. En la reciente ronda en Roma, las discusiones se centraron en extender este modelo a otras áreas donde aún tienen presencia las tropas israelíes, como Bint Jbeil y Khiam. Esta propuesta es esencial para el Gobierno libanés, que busca dar credibilidad al proceso.
Sin embargo, las negociaciones se vieron interrumpidas temporalmente debido a los ataques israelíes en el sur del Líbano, reanudándose posteriormente para concluir la ronda. El ejército israelí ha intensificado sus bombardeos en el distrito de Tiro, lo que ha resultado en al menos ocho civiles heridos, según fuentes locales.
El conflicto, que se intensificó tras el ataque de Hezbollah el 2 de marzo, ha dejado más de 4,300 muertos y ha desplazado a más de un millón de personas, según cifras oficiales. Esta situación ha hecho que el papel de Hezbollah sea uno de los principales obstáculos en el camino hacia un acuerdo de paz. Estados Unidos exige su desarme total como condición para avanzar, mientras que el grupo ha rechazado este enfoque y no participa en las negociaciones.
Naim Qassem, líder de Hezbollah, ha criticado las negociaciones, calificándolas de vergonzosas y acusando al presidente libanés, Joseph Aoun, de falta de imparcialidad. En contraposición, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha defendido el proceso negociador y se ha comprometido a buscar una retirada israelí completa del territorio libanés.
La embajadora estadounidense en Líbano, Michel Issa, ha enfatizado la importancia de proceder con cautela, priorizando la protección de los civiles en lugar de una rapidez excesiva en la implementación del acuerdo. Esta postura contrasta con la presión de Beirut por acelerar las retiradas, que, tras siete rondas de negociaciones, todavía dependen de la voluntad política de Israel y de la influencia de Hezbollah, que sigue al margen de la mesa de diálogo.
Esta situación continua es una clara representación de los desafíos que enfrenta la región, donde el camino hacia la paz parece aún complejo y lleno de obstáculos, en una historia que ha estado marcada por la tensión y el conflicto. La evolución de este proceso será esencial no solo para la estabilidad en el sur del Líbano, sino para las relaciones entre Israel y Líbano en el futuro cercano.
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