La situación actual en la Liga de Expansión del fútbol mexicano ha dado un giro significativo, ya que la Jaiba Brava ha decidido retirarse de la demanda contra la Federación Mexicana de Fútbol (FMF). De esta manera, los equipos que aún persisten en su lucha por reabrir el ascenso y descenso se reducen a ocho.
Originalmente eran diez los clubes que presentaron la queja ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), buscando cambios en la normativa que afecta a la promoción y descenso de equipos. La Jaiba Brava, proveniente de Tamaulipas, ha optado por desvincularse de este proceso después de evaluar su situación actual.
A medida que se reestructura el panorama, la Jaiba Brava está en conversaciones para adquirir la franquicia de los Cimarrones de Sonora, una maniobra que les permitiría asegurar un lugar más sólido en la Liga de Expansión MX y abandonar su estatus de equipo invitado. Sin embargo, este movimiento está condicionado a la aprobación de la FMF, lo que añade una capa de complejidad a la negociación.
El primer equipo en dar un paso atrás en esta demanda fue el Atlante, que también decidió priorizar una certificación que los lleve a la Primera División, lo que refleja una estrategia más orientada a los objetivos a largo plazo en lugar de entrar en conflictos legales.
Los equipos que continúan en la disputa son Atlético La Paz, Atlético Morelia, Cancún FC, Cimarrones de Sonora, Alebrijes de Oaxaca, Mineros de Zacatecas, Venados de Mérida y Leones Negros. Cada uno de ellos enfrenta la presión no solo de la situación deportiva, sino también de las decisiones que la FMF ha tomado en relación con el subsidio de 20 millones de pesos, el cual ha sido suspendido tras la decisión de los clubes de presentar esta demanda. Este subsidio se había acordado inicialmente para mitigar el impacto de la pausa en el ascenso y descenso durante seis temporadas.
El presidente ejecutivo de la FMF, Ivar Sisniega, ha sido claro al indicar que la suspensión del apoyo económico es parte de las cláusulas que se incluyeron en el acuerdo original de 2020. Esta situación resalta el delicado equilibrio que los clubes deben mantener entre la lucha por sus derechos y la búsqueda de sostenibilidad económica dentro del fútbol mexicano.
A la fecha de publicación original de esta información, el 3 de junio de 2025, la situación sigue en desarrollo, y se espera que los eventos continúen moldeando el futuro del ascenso y descenso en el balompié mexicano. La resolución de este conflicto podría tener un impacto duradero en la estructura y competitividad de la Liga de Expansión.
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