El telescopio espacial James Webb (JWST) ha alcanzado un hito impresionante al capturar su primer exoplaneta mediante imágenes, un logro sin precedentes para cuerpos de dimensiones similares a aquellos de nuestro Sistema Solar. Anteriormente, los exoplanetas habían sido detectados principalmente por su influencia gravitacional o por el tránsito frente a su estrella, dado que su tenue luz se pierde ante el brillo estelar.
Desde su ubicación a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, el JWST ha estado dedicado a observar planetas que no habían sido registrados en imágenes hasta ahora. Según la astrofísica Anne-Marie Lagrange, principal autora de un estudio publicado en la revista Nature, la detección de estos exoplanetas representa un desafío debido a su escasa luminosidad y a la luz resplandeciente de las estrellas circundantes.
El logro del James Webb se fundamenta en el uso de un coronógrafo, que permite ocultar la luz de la estrella que perturba la observación, similar al efecto de un eclipse solar. Además, su espectrógrafo MIRI proporciona una capacidad única para captar objetos más sutiles a través de la luz infrarroja.
En este caso, los astrónomos dirigieron el telescopio hacia la estrella TWA 7, ubicada a unos 100 años luz de nuestro planeta. Dicha estrella, identificada previamente por el telescopio Hubble, tiene un alto potencial para la formación de planetas en su disco de material circundante, dado que es muy joven. La observación adicional con el instrumento SPHERE, situado en el Very Large Telescope en Chile, permitió distinguir tres anillos que se extienden a más de cien veces la distancia entre la Tierra y el Sol.
Fue en el segundo anillo, en su parte más vacía, donde el instrumento del James Webb detectó una fuente luminosa que los astrónomos han denominado TWA 7b. Este planeta es considerado pequeño y frío, con una masa equivalente a un tercio de la de Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema. Este avance marca una reducción en la capacidad de detección en un factor de diez, dado que los exoplanetas visualizados anteriormente eran generalmente “super-Júpiter”, con masas de entre 8 y 12 veces la de Júpiter.
Este descubrimiento es particularmente significativo en el contexto de la búsqueda de exoplanetas rocosos, similares a la Tierra o Marte, que poseen masas mucho menores que los gigantes gaseosos. Los científicos ven en estos planetas rocosos el objetivo final para la identificación de mundos potencialmente habitables. La astrofísica Lagrange ha expresado su deseo de descubrir planetas más ligeros y, potencialmente, mundos similares a la Tierra. Para entender mejor la formación de sistemas planetarios, es clave no limitarse a observar planetas de mayor masa.
Los astrónomos consideran que el JWST tiene el potencial para detectar y capturar imágenes de planetas aún más ligeros que TWA 7b. Sin embargo, se anticipa que serán necesarios instrumentos futuros, como el Extremely Large Telescope, previsto para 2028, para la ambiciosa meta de capturar la imagen de mundos del tamaño de la Tierra.
La información presentada corresponde a los avances disponibles hasta la fecha de publicación original del contenido, que se sitúa en el 25 de junio de 2025.
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