Jenny Calivas, artista multifacética y graduada de Yale con un MFA en 2018, ha recorrido un camino de exploración artística que desafía las convenciones de la fotografía tradicional. Desde su temprana incursión en el arte de la cámara en su adolescencia, ha sentido una constante necesidad de experimentar con nuevos medios, llevándola a la escultura y la performance. Esta búsqueda se intensificó durante su tiempo en el posgrado, donde comenzó a cuestionar si la fotografía era realmente el medio adecuado para ella.
Calivas, con un deseo ardiente de utilizar sus manos, encontró nuevas formas de interactuar con el espacio de su oscuro laboratorio, lo que la llevó a un enfoque táctil de la fotografía. Su motivación la empujó a crear imágenes impactantes que transmiten tanto vulnerabilidad como fortaleza.
Su serie de fotografías en blanco y negro, “Self-Portraits While Buried” (2019–2021), marca un hito en su carrera artística. En estas imágenes, Calivas se sumerge casi por completo en la arena y el barro de las costas de Maine, un lugar que conoce desde su infancia. La singularidad de estas obras radica en que, a menudo, la única parte visible de su cuerpo es su mano, que sostiene el disparador de su cámara. Este enfoque íntimo busca explorar la relación entre el cuerpo femenino y la naturaleza, desafiando las representaciones históricas de las mujeres en el paisaje.
Durante este proceso, Calivas se sumergió en la crítica ecofeminista, lo cual influyó en su decisión de reconfigurar la manera en que los cuerpos femeninos son representados en el arte. Su experiencia personal, marcada por una vivencia dolorosa en la playa durante su adolescencia, añade una capa de profundidad emocional a su trabajo. La manera en que se sumerge físicamente en la tierra abre una nueva dimensión de la percepción fotográfica; su conexión sensorial con el entorno se convierte en un instrumento para capturar el momento fotográfico.
Actualmente, Calivas trabaja en su estudio en el barrio Highland Park de Los Ángeles, donde se dedica a investigar cómo llevar la fotografía hacia áreas más físicas y experimentales. Su versatilidad se manifiesta en su trasfondo en géneros performativos como la danza, el clowning y su experiencia como vocalista en una banda punk, lo que añade una riqueza única a su enfoque artístico.
La maternidad ha influido en su proceso creativo, animándola a explorar más profundamente las fronteras del yo y fortalecer su vínculo con el mundo a través del contacto físico. Recientemente, colaboró en un proyecto de mail art con el diseñador gráfico Matt Wolff, inspirado por la curiosidad de su hija de un año al comer. Distribuyendo postales impresas que invitaban a los participantes a seleccionar un alimento y registrar la experiencia sensorial, Calivas combina arte y conexión comunitaria de forma innovadora.
Al final de este viaje artístico, Calivas reflexiona sobre la dureza del mundo contemporáneo, buscando opciones “más suaves” a través de su arte, una búsqueda que invita a la audiencia a repensar la relación y la interacción con el entorno que los rodea. Su trabajo desafía no solo las limitaciones del medio fotográfico, sino también nuestras percepciones de la identidad y la naturaleza misma.
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