El precio del jitomate ha ofrecido un respiro significativo a los hogares mexicanos, mostrando una notable disminución del 23.98% en los primeros 15 días de junio. Este descenso marca un hito, siendo la reducción más significativa observada en 56 quincenas, después de que el kilogramo llegó a venderse casi a 100 pesos en algunos supermercados.
Datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) destacan que esta disminución es la mayor desde la primera quincena de febrero de 2024. En un contexto donde el precio del jitomate había alcanzado incrementos anuales de hasta 180% en diversas regiones, el alivio actual es palpable, especialmente en la Ciudad de México, donde el precio del kilo se había disparado entre 40 y 70 pesos, dependiendo de la calidad, con costos que, en supermercados, alcanzaron hasta 98.50 pesos.
Recientemente, en los mercados de la capital, el precio del jitomate oscila entre 18 y 30 pesos, una caída considerable, aunque aún superior al promedio histórico, que se sitúa entre 10 y 20 pesos por kilogramo. Amanda, una comerciante de la CDMX, comentó que, desde hace aproximadamente 20 días, los precios comenzaron a bajar, aunque aún se perciben elevados en comparación con las tarifas tradicionales. Destacó que muchos consumidores prefirieron comprar en pequeñas cantidades debido a altos costos previos.
En cuanto a los precios en supermercados, la situación varía. Según datos recopilados el 27 de junio, los precios eran los siguientes: en La Comer, el jitomate saladet se comercializaba a 28.90 pesos y el jitomate bola a 59.90 pesos; en Soriana, el saladet a 25.80 pesos y el bola a 29.90 pesos; Walmart ofrecía el saladet a 26 pesos; y Chedraui, el saladet a 16.90 pesos y el bola a 36.90 pesos.
El aumento de los precios en meses anteriores se atribuyó a una menor oferta en el mercado, originada por heladas en Florida que afectaron la producción de jitomate en Estados Unidos. Además, en México se reportó un brote de plagas que perjudicó la siembra y cosecha del tomate, lo que, combinado con una oferta reducida, impulsó los precios al alza.
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) ha evaluado la situación, concluyendo que los mayores incrementos en los precios se evidencian en las etapas previas a la comercialización al consumidor final. Los especialistas señalan que la producción en sí no es el problema, sino las distorsiones en la cadena de comercialización, que resultan en márgenes de ganancia elevados para los autoservicios.
En resumen, aunque los hogares mexicanos celebran el alivio que conlleva la reciente disminución en el precio del jitomate, persisten preocupaciones sobre la estabilidad de estos precios en el futuro.
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