En el contexto de la marcha de la Generación Z en las calles de la Ciudad de México, que se llevó a cabo el 15 de noviembre de 2025, se escucharon poderosas voces que denunciaron la situación actual del país. Juan Carlos Gutiérrez, vocero de la movilización, expresó su firme rechazo a las acusaciones del Gobierno Federal, que intentaron deslegitimar este movimiento pacífico como una maniobra con intereses políticos. Según Gutiérrez, es fundamental destacar que millones de jóvenes en México están organizándose por su propia voluntad ante lo que consideran una crisis de inseguridad, corrupción y falta de medicamentos.
Durante la marcha, Gutiérrez manifestó el profundo descontento que siente la juventud mexicana hacia la administración actual, señalando: “Estamos hartos, conectados, informados e inconformes con lo que hace y lo que no hace este gobierno.” Este sentimiento de frustración se agrava con cada día que pasa, marcado por el aumento de incidentes de violencia y corrupción que han impactado a la población.
La movilización se ha vuelto un clamor por el cambio en la política gubernamental, centrado en la lucha contra la corrupción que ha costado miles de millones de pesos al erario público. La crisis de seguridad se torna cada vez más alarmante, con reportes de más de 40 desaparecidos diariamente y un número devastador de asesinatos de figuras políticas, como el caso del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.
Además de los jóvenes, esta marcha también ha atraído la atención de otros grupos, como madres buscadoras y médicos que claman por insumos suficientes para atender a sus pacientes en hospitales públicos. Es una unión de diversas voces que demandan una respuesta efectiva por parte de las autoridades.
En la misma línea, Gutiérrez subrayó que la movilización carece de respaldo político y fue organizada por la misma ciudadanía, protestando contra los intentos del gobierno por desvirtuar la marcha. “Ha surgido una campaña que afirma que somos ocho millones de bots, lo cual es totalmente falso”, enfatizó, anticipando que la magnitud de la movilización dejará claro el poderoso mensaje de la Generación Z.
La marcha se convierte así en un punto de inflexión, donde los jóvenes mexicanos se despojan de las etiquetas y se presentan como un frente unido, exigiendo cambios concretos y un mejor futuro para todos. Al final, queda claro que este es solo el inicio de un movimiento que anhela ser escuchado en el ámbito político y social del país.
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