La legendaria escritora Judy Blume, reconocida por sus emotivas y auténticas obras para jóvenes, continúa habiendo un impacto significativo en la literatura. Desde clásicos como Are You There God, It’s Me Margaret hasta Tales of a Fourth Grade Nothing, Blume ha cautivado a generaciones de lectores. A pesar de que su último trabajo, In The Unlikely Event, se publicó en 2015, sus escritos siguen siendo queridos y valorados por un público ferviente.
Recientemente, Blume participó en el Santa Fe International Literary Festival, donde tuvo una conversación reveladora con Scott Simon. Durante el diálogo, la autora compartió su evolución desde lectora apasionada a escritora. Para ella, la clave para convertirse en autora radica en la avidez por la lectura. “Olvídate de querer ser escritor si no te gusta leer,” afirmó, enfatizando que muchos autores han creado sus voces literarias a partir de sus propias experiencias como lectores.
La transición de Blume hacia la escritura fue motivada por su búsqueda de una salida creativa en medio de la maternidad y las responsabilidades familiares. A pesar de las experiencias de vida que la dirigieron a la escritura, su viaje creativo ha sido muy personal. “Siempre llevé historias en mi cabeza desde pequeña,” comentó, revelando cómo el desarrollo de contenidos narrativos fue un proceso constante en su vida.
Durante su tiempo en Santa Fe, Blume también reflexionó sobre el proceso de escribir. Mencionó que mantenía un cuaderno para cada uno de sus libros, donde anotaba ideas y pensamientos durante meses antes de dar el primer paso hacia la escritura. “Cuando tienes un buen día de escritura, es como vivir con personajes reales,” expresó, resaltando el profundo vínculo que formó con sus protagonistas a lo largo de los años.
A pesar de su exitosa carrera, Blume ha decidido, según sus propias palabras, que “es hora de dejarlo ir.” Hoy en día, se dedica a atender su librería en Key West, Florida, donde disfruta de un nuevo capítulo en su vida. “No extraño escribir, pero encuentro satisfacción en mis nuevas pasiones,” afirmó con satisfacción.
La discusión también tocó la permanencia de sus personajes, a quienes Blume ha decidido dejar vivir en sus respectivos libros. “Margaret siempre tendrá 12 años. No está llamando diciendo, ‘¡Déjame salir!’,” comentó, dejando claro que esos mundos narrativos, aunque significativos, son parte de su pasado.
A medida que Blume sigue compartiendo su legado literario, se nos recuerda que, aunque algunas historias llegan a su fin, el impacto de un buen libro puede perdurar por generaciones. Su influencia continúa resonando entre aquellos que han crecido con sus personajes y sus relatos, lo que la convierte en una figura icónica en el ámbito literario.
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