WASHINGTON — En un intento por preservar su legado, el consejo de administración designado por el expresidente Donald Trump en el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas ha lanzado una maniobra de última hora para mantener su nombre en la fachada de este icónico edificio, justo antes de un plazo judicial que ordena su remoción para el viernes. Esta acción se produce tras la decisión del juez federal Christopher Cooper, quien dictó que la adición del nombre de Trump fue ilegal y que solo el Congreso tiene la autoridad para realizar tales cambios en el centro.
El tribunal ordenó también que cualquier referencia a Trump sea eliminada antes de la fecha límite, bloqueando además la administración de cualquier proyecto de renovación significativa previsto para comenzar en julio, que se extendería por dos años. El consejo, al enterarse de esta resolución, optó por pedir una suspensión de la decisión del juez, lo que refleja una clara intención de mantenerse firme en su postura.
Este giro de acontecimientos contrasta con una comunicación interna del 4 de junio, cuando el Consejo General del Centro había indicado que todos los documentos oficiales debían referirse al lugar únicamente como “The John F. Kennedy Center for the Performing Arts” o “Kennedy Center”, sin inclusión del nombre de Trump. Desde entonces, el sitio web del centro ha sido actualizado para eliminar mención alguna del expresidente, sugiriendo que la organización está tomando en serio las órdenes judiciales.
Norm Eisen, miembro del consejo de Democracy Defenders Action y su colega Nathaniel Zelinsky han calificado esta acción como un indicio de desesperación por parte de la administración Trump, quien se encuentra en un terreno legal muy débil. Ambos representantes están cortando camino contra esta última estrategia legal en nombre de la representante Joyce Beatty, quien desempeña un papel clave en la demanda que busca restaurar la integridad del Kennedy Center.
A lo largo de su primer mandato, Trump mostró poco interés en el centro, pero su influencia se ha intensificado en su segundo término. En un giro controvertido, destituyó a la anterior dirección del lugar poco después de asumir nuevamente el cargo y designó un consejo de administración afín que, entre otras decisiones, decidió renombrar el centro en su honor.
Como parte de este proceso, el centro ha comenzado a adoptar un contenido más favorable al expresidente, albergando eventos como el estreno de un documental sobre la primera dama. Sin embargo, esta polarización ha llevado a varios artistas, como la actriz Issa Rae y el músico Bela Fleck, a cancelar sus presentaciones, mientras que figuras como el director ejecutivo de la Orquesta Sinfónica Nacional han decidido dejar sus puestos.
Ahora, mientras la fecha límite se acerca, el movimiento de la junta sugiere que la controversia sobre el nombre del Kennedy Center está lejos de resolverse, lo que plantea preguntas sobre la política cultural en Estados Unidos y el impacto del liderazgo en instituciones artísticas vitales.
La situación sigue evolucionando, y muchos observadores están atentos a cómo la junta del Kennedy Center y la administración Trump maniobrarán en este complejo escenario legal y mediático.
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