Después de diez años, la familia de Eric Garner finalmente recibió algún tipo de justicia. El hombre afroamericano murió en manos de un oficial de policía de Nueva York en 2014, luego de ser sometido a una llave de estrangulamiento. A pesar de las pruebas de brutalidad policial registradas por la cámara, el oficial de policía responsable fue exonerado y no fue acusado de cargos criminales.
La semana pasada, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos resolvió una demanda civil de derechos civiles presentada por la familia Garner, lo que resultó en un acuerdo de $ 6,2 millones. Esto no fue una admisión de culpa por parte del departamento de policía o del oficial responsable, pero fue un paso en la dirección correcta para rendir cuentas.
El acuerdo llega en medio de un renovado llamado a la rendición de cuentas policial y la justicia racial después del asesinato de George Floyd a manos de la policía en mayo pasado. Ha sido un momento de rendición de cuentas para la policía de Estados Unidos, pero sigue siendo un largo camino por recorrer.
El acuerdo también señala la necesidad continua de reformas policiales para garantizar que las vidas de las personas afroamericanas y personas de color sean valoradas y respetadas por igual en la justicia, y que aquellos responsables de la brutalidad policial sean responsables de sus acciones. Es imperativo que este acuerdo sea solo el comienzo de un cambio real y duradero en la aplicación de la ley en los Estados Unidos.
Mientras la familia Garner puede haber recibido un pequeño respiro en su búsqueda de justicia, debemos recordar que aún hay mucho trabajo por hacer para garantizar que la brutalidad policial y la injusticia racial lleguen a su fin en nuestro país.
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