La anulación y posterior repetición del sorteo de la Champions deparó un golpe de fortuna al Villarreal, que pasó de enfrentarse al Manchester City, el equipo más sofisticado de Europa, a medirse con la peor Juventus del siglo. El equipo que en 2006 descendió a la Serie B por imposición judicial no registró números más pobres ni mostró un carácter tan endeble como el conjunto que empató 1-1 en Venecia el sábado pasado y que ahora es sexto de la Serie A, a 12 puntos del líder, el Inter. La situación es nueva y provoca desconcierto en el calcio. Desde hace un año la Juventus se ha instalado en la mediocridad.
El doble duelo con el Villarreal
Se presenta como un reto existencial para esta Juventus que lucha contra una inercia depresiva. La decepción se ha convertido en costumbre en la sociedad más poderosa del fútbol italiano, conflictuada en el campo y en los despachos, en donde su presidente Andrea Agnelli ha sido señalado por la UEFA tras su intento de escisión en la Superliga, e investigado por la Fiscalía, que la semana pasada copó las oficinas del club en Turín, en busca de facturas falsas. La salida el último verano de su exitoso director deportivo, Fabio Paratici, y su sustitución por Maurizio Arrivabene y Federico Cherubini, no ha contribuido a estabilizar el proyecto.
Recibido como el hombre que poseía la clave del funcionamiento perdido, Massimiliano Allegri, el entrenador del multicampeón, sustituyó a Andrea Pirlo en julio con todos los auspicios de que su retorno ayudaría a sortear el bache. El ganador de la Serie A entre 2012 y 2020 acababa de perder su primera liga en una década y las fuerzas vivas de Turín lo atribuían a la inexperiencia de Pirlo. La elección de Allegri tuvo mucho de fe en la magia simpática.
Hoy la Juventus suma 14 puntos menos que el equipo que dirigió Sarri hacia el título en 2020 y cinco puntos menos que el equipo que estrelló Pirlo la temporada pasada. La defensa, con Bonucci, Chiellini y De Ligt, se muestra fiable, pero más allá de la zaga se multiplican las incertidumbres. Con la excepción de Locatelli, Bernardeschi, Chiesa y Dybala, la colección que componen Rabiot, Kulisevski, Alex Sandro, Arthur, Bentancur y Morata ofrece más dudas que certezas. Los jugadores se muestran abrumados, especialmente ante rivales que se cierran atrás obliogándolos a llevar la iniciativa. El dilema, muy propio de estos tiempos, extiende la duda sobre la vigencia de Allegri.
Apuntan a Morata
Las cámaras apuntan a Álvaro Morata porque esta Juventus atraviesa un desierto goleador. El punta español ha metido seis tantos en 21 partidos esta temporada. No es poco. Pero la evidencia de las tablas inducen a la opinión púbica italiana a señalar al español como el principal responsable de no cubrir el vacío que dejó Cristiano Ronaldo, que el año pasado contribuyó a que el equipo sumara 12 goles más a estas alturas. Morata, sin embargo, no es la causa de la penuria en un contexto que conspira contra la creatividad, por más que Allegri apunte en dirección de los atacantes. “Creamos muchas ocasiones; y estoy seguro de que mejoraremos la definición”, dijo el técnico el sábado, tras el 1-1 en Venecia con gol de Morata.
“Es un problema de elecciones y de determinación”. Hasta 12 equipos en la Serie A han marcado más de 23 goles esta temporada. La Juve no ha pasado de esa cifra. Señal de que el tiempo pasa demasiado rápido para la Vecchia Signora.
Puedes seguir a Columna Digital en Facebook y Twitter, o visitar nuestra pagina oficial.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


