El 12 de marzo de 2026, Chile se encuentra en un momento decisivo bajo el liderazgo del nuevo presidente ultraderechista, José Antonio Kast, quien asumió el cargo el día anterior, continuando con un giro político significativo en el país tras el mandato del izquierdista Gabriel Boric. En sus primeras acciones como presidente, Kast presentó un ambicioso plan de austeridad diseñado para reducir el déficit fiscal del país, que actualmente se sitúa en un inquietante 3.6% del PIB, según informes del gobierno saliente.
Una de las medidas más destacadas de su administración es la orden de recortar un 3% los gastos de todos los ministerios, lo que podría traducirse en un ahorro cercano a los 3,000 millones de dólares este año. José García Ruminot, actual ministro de la Secretaría General de la Presidencia, subrayó que este recorte busca optimizar los gastos en bienes, servicios y contrataciones de personal, aunque se aclaró que no se contemplan despidos. Esta estrategia forma parte de una promesa más amplia de reducir el gasto público en 6,000 millones de dólares en un plazo de 18 meses, lo que equivale al 2% del PIB.
Kast ha sido claro al expresar que su antecesor dejó el país en condiciones financieras más críticas de lo anticipado, lo que influye en la urgencia de su plan de gobierno. Además, durante su discurso de toma de posesión, el nuevo presidente subrayó la necesidad de auditorías en el manejo de recursos del gobierno pasado.
En medio de estas reformas fiscales, Kast también ha comenzado a implementar cambios en la política migratoria. Una de sus primeras medidas incluye la construcción de barreras físicas en la frontera con Bolivia, hotspot del ingreso de migrantes irregulares, sobre todo de Venezuela. Durante su campaña, había prometido frenar este flujo migratorio, añadiendo otra capa de complejidad a su administración.
Mientras el gobierno asciende hacia una reducción aún más significativa de los gastos, muchos observadores se cuestionan la viabilidad de tales medidas, especialmente en un contexto donde las preocupaciones sociales siguen latentes. La capacidad de Kast para equilibrar sus promesas de austeridad con el bienestar de los programas sociales será clave en los próximos meses.
Este panorama sugiere que Chile se encuentra ante un período de ajustes profundos, donde las decisiones de Kast tendrán repercusiones a largo plazo que definirán el futuro del país en el ámbito social y económico.
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