El Ministerio de Energía de Bulgaria anunció recientemente una significativa reducción de la producción en la central nuclear de Kozloduy, una de las principales fuentes de energía del país, debido a la intensa sequía que azota a Europa. La planta, situada aproximadamente 200 km al norte de Sofía, disminuirá la capacidad de uno de sus reactores en 120 megavatios en respuesta a un descenso “crítico” en los niveles del río Danubio, que es vital para el sistema de refrigeración de la instalación.
Según explicaron representantes de la cartera, esta decisión busca “garantizar la operación segura” de la planta en un contexto donde las previsiones hidrológicas continúan mostrando una tendencia a la baja. Kozloduy, que cuenta con una capacidad total de 2,000 megavatios, contribuye cerca del 30% de la electricidad del país. A pesar de esta reducción, los expertos consideran que no vulnerará el abastecimiento energético de Bulgaria, ya que la reducción es relativamente modesta.
Es relevante señalar que esta es la primera vez en sus 52 años de funcionamiento que la planta ha tenido que disminuir su producción por “condiciones climáticas e hidrológicas extremas”. Históricamente, Kozloduy ha evitado este paso, incluso con una estación de bombeo en la orilla del Danubio que ha permitido mantener la generación en funcionamiento.
El nivel del Danubio, en la ciudad de Ruse, se ha registrado en 125 centímetros por debajo del umbral considerado seguro para la navegación, lo que ha llevado a que otros países vecinos, como Rumania y Hungría, adopten medidas similares. Rumania, por ejemplo, detuvo por completo su central de Cernavoda el 13 de agosto, mientras que Hungría implementó recortes drásticos en la planta de Paks, utilizando artificios como la construcción de un lecho artificial para elevar el nivel del agua.
Además, se han reportado incidentes similares en otras partes de Europa. La central Beznau en Suiza tuvo que detener su operación por altas temperaturas en el río Aar, al mismo tiempo que Francia también redujo su producción en varias instalaciones nucleares a raíz de la ola de calor.
Los expertos advierten que la sequía en Europa, exacerbada por el cambio climático, es una tendencia que parece continuar intensificándose. A medida que los ríos sufren un descenso en sus niveles de agua, han emergido reliquias históricas, como los restos de un antiguo remolcador de vapor en el río Sava, además de otros significativos hallazgos en el Danubio y el Rin.
Resumiendo, la situación actual no solo afecta la producción energética, sino que también plantea nuevas interrogantes sobre el futuro de los recursos hídricos en Europa y su impacto en infraestructuras críticas.
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