Kibera es uno de los mayores barrios informales de África, las personas que vivimos aquí ya estamos acostumbrados porque no hay otra alternativa, el ayuntamiento no dispone de servicio de recogida de basura en esta zona, pero evidentemente no queremos vivir así y hacemos lo posible por cambiar esta realidad. En mi caso, lo hago activamente, ya que trabajo en una de las plantas de reciclaje que existen en el barrio, Kleanbera Recycling, desde la que cada día tenemos el reto de contribuir a una mayor salubridad para las 50.000 personas que viven en la zona de Silanga y, por supuesto, de aportar nuestro granito de arena al cuidado del medio ambiente.
Un día cualquiera en nuestra planta de reciclaje no es fácil, puede ocurrir cualquier cosa. Que no nos llegue el suministro de electricidad a causa de las lluvias (necesitamos tres líneas eléctricas para poder funcionar), que el plástico se haya llenado de barro y pese tanto que sea mucho más complicada su manipulación o que la máquina de triturar se haya estropeado en un apagón y, entonces, tan solo nos queda esperar a que todo vuelva a la normalidad para seguir trabajando.
Se calcula que Kibera genera una media de 226 toneladas de basura al día
Se calcula que Kibera genera una media de 226 toneladas de basura al día. Por ello, el trabajo de la comunidad es incansable para lograr unas condiciones mínimas de habitabilidad en el barrio. En este sentido, tiene un papel esencial el fomento del reciclaje de plástico, ya que, aunque desde 2017 se prohibió la fabricación, importación, distribución y comercialización de bolsas de plástico, como bien sabemos, este se encuentra muy presente en la mayoría de productos que compramos, siendo una constante en nuestras vidas.
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