Los Ángeles está a punto de despedir a uno de sus espacios artísticos más singulares: The Box LA, un innovador espacio experimental que ha estado en funcionamiento durante 19 años. Originalmente concebido como una galería comercial, The Box se destacó por su programación audaz y poco convencional, ofreciendo plataformas para formas de arte raramente vistas en el comercio, especialmente en el ámbito de la performance. Su última exposición, que rinde homenaje al notable artista Wally Hedrick, tuvo lugar en colaboración con Parker Gallery y se llevó a cabo hasta el 4 de abril.
La fundadora de The Box, Mara McCarthy, anunció la clausura de esta icónica galería, subrayando un sentimiento de cierre apropiado: “Es un final que honra el tipo de trabajo que siempre hemos apoyado: radical, iluminador y difícil de encasillar en el mercado comercial”, declaró. McCarthy, hija del reconocido artista Paul McCarthy, fundó The Box en 2007 en el barrio de Chinatown, trasladándose posteriormente al Arts District. Desde su creación, la galería se definió como un “espacio formado por artistas”, promoviendo a aquellos cuya influencia ha sido significativa pero frecuentemente eclipsada, como Barbara T. Smith y Simone Forti, así como también a nuevos talentos emergentes.
El artista Naotaka Hiro, que tuvo su primera exposición individual en The Box en 2008, confesó que el espacio le ofreció la oportunidad de presentar su trabajo sin restricciones, destacando la rareza de tales entornos en el mundo del arte actual. La galería también se convirtió en un lugar de expresión para otros artistas, como Corazón del Sol, quien participó en varias exposiciones, no solo con su obra; su familia también fue representada.
The Box se destacó por su apoyo a las ideas más audaces, en ocasiones incluso desafiantes. Johanna Went, quien comenzó su carrera en clubes punk de Los Ángeles en los años 80, recordó su experiencia de colaboración con McCarthy para una retrospectiva en 2020, elogiando su comprensión sobre el arte de performance. La galería también abordó contenidos provocativos que muchas otras evitarían, como las obras de Judith Bernstein que critican el clima político actual en Estados Unidos.
Sin embargo, más allá de la creatividad, la galería ha enfrentado retos financieros, similares a los de muchas otras instituciones culturales que han cerrado en años recientes. McCarthy explicó que la sostenibilidad del programa dependía, en gran parte, del apoyo de McCarthy Studios, la compañía de producción creativa de su padre. Además, un devastador incendio en la región, que destruyó su hogar y el de su familia, hizo que la continuidad del espacio fuese insostenible.
The Box no solo ha sido una galería, sino un refugio para el arte arriesgado que ha escaseado en un mercado cada vez más conservador. Sam Parker, del Parker Gallery, señaló la importancia de The Box en la comunidad artística de Los Ángeles: “Este es un enorme pérdida para la ciudad”, enfatizó, recordando cómo la galería ha defendido el arte menos comercialmente viable durante su existencia.
A pesar de cerrar sus puertas, McCarthy se mantiene firme en su compromiso con el mundo del arte, indicando que su intención de apoyar a los artistas continuará de otras formas. “He comprendido a lo largo de los años que apoyar a los artistas tiene muchas facetas, y las exposiciones son solo una de ellas”, concluyó. Esta nueva etapa para McCarthy, y el cierre de The Box, abre la puerta a reflexiones sobre el paisaje artístico contemporáneo y la necesidad urgente de espacios que alienten la creatividad sin restricciones.
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