El verano se ha instalado de forma definitiva en la Vuelta a España y Enric Mas se muestra más que complacido en esta calurosa edición. La jornada de hoy se desarrolla en la desafiante ruta hacia La Pandera en Jaén, donde el elevado termómetro se convierte en un obstáculo a superar. Sin embargo, para el corredor vestido de rojo, este calor parece ser una ventaja. “Me gustaría correr todos los días con 40 grados”, declaró Mas al inicio de la competencia, una frase que ha resonado entre aficionados y en redes sociales, convirtiéndose casi en un lema de la Vuelta.
Mas ha estado pidiendo más calor, bromeando sobre la posibilidad de que los espectadores “pongan estufas” para elevar la temperatura de la carrera. Esta peculiar solicitud ha encontrado eco en las cunetas, donde aficionados han adoptado la idea con entusiasmo. Pero lo que al principio puede parecer una anécdota caprichosa refleja un momento decisivo para el ciclista, que se encuentra cómodo donde otros sufren. Con el calor, la montaña y el peso del maillot a cuestas, Mas parece haber abrazado la responsabilidad que antes parecía excesiva para él. “Voy a intentar ganar la carrera”, afirma con determinación y, hasta el momento, sus esfuerzos se ven respaldados por una ventaja de 1:45 sobre Primoz Roglic y 2:06 sobre Felix Gall.
La contrarreloj en Jerez presenta un desafío significativo, dado el historial del esloveno, campeón olímpico, por lo que cada segundo cuenta en este momento. Con un ataque reciente en Calar Alto, Mas ha conseguido ampliar su ventaja, acumulando 27 segundos adicionales. Este rendimiento también ilustra el cambio en el equipo Movistar; antes se cuestionaba si Mas atacaba lo suficiente, y ahora son sus propios compañeros quienes luchan por mantener el ritmo. “Va como una moto”, ha comentado Raúl García Pierna, mientras Iván Romeo expresa que es “un placer trabajar para él”.
La transformación de Mas es palpable no solo en su actitud, sino también en la dinámica del equipo. Chente García Acosta, su director, destaca el bienestar del corredor como un factor clave en su rendimiento. Mas ahora se presenta como el ciclista que se esperaba que fuera, dejando atrás el peso de sus múltiples podios como un mero refugio y adoptando la perspectiva de que puede aspirar a más.
En este contexto se presenta la montaña de La Pandera, un lugar con una historia significativa en la Vuelta. Aquí, figuras como Alejandro Valverde han visto sus oportunidades esfumarse, pero el presente de Mas parece ser prometedor. A pesar de los desafíos que aún enfrenta, como las etapas que incluyen Peñas Blancas y el Collado del Alguacil, la reducción del miedo a caer parece evidente. La afición incluso ha comenzado a animar con la idea de que, desde casa, pueden hacer que el clima se torne aún más cálido.
Mientras Movistar busca la victoria, sus rivales intentan desentrañar cualquier debilidad. Sin embargo, Mas se desplaza con una tranquilidad renovada, como si la oportunidad que tanto le había eludido finalmente ha encontrado su camino hacia él. Con el calor como aliado, Enric Mas se siente más preparado que nunca para enfrentar los próximos desafíos de la Vuelta.
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Datos basados en información reportada originalmente por marca.com.






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