La Casa Blanca ha dado instrucciones a los líderes de la Administración de Servicios Generales (GSA) para incluir el chatbot Grok de xAI en su lista de proveedores aprobados “lo antes posible”. Esta información se ha obtenido a través de un correo electrónico enviado por Josh Gruenbaum, comisionado del Servicio de Adquisiciones Federales. En el mensaje, se expresa la urgencia de reincorporar a Grok en el cronograma de adquisiciones y se solicita a un colaborador que se comunique con Carahsoft, un importante contratista del gobierno que revende productos tecnológicos de terceros.
El correo menciona específicamente que se deben considerar todos los productos previamente contratados, refiriéndose a Grok 3 y Grok 4. Actualmente, ambos modelos figuran en GSA Advantage, una plataforma en línea donde las agencias gubernamentales pueden adquirir productos y servicios. Después de algunas revisiones internas, cualquier agencia gubernamental podrá implementar Grok entre sus trabajadores.
Es relevante señalar que esta decisión se produce tras la frustración de una asociación planeada entre la GSA y xAI que se desmoronó este verano, en parte debido a las declaraciones del chatbot que elogiaron a Hitler y expresaron creencias antisemitas en la red social X, lo que causó una considerable inquietud entre los empleados federales que se sorprendieron al ver a sus líderes presionar por un contrato con una empresa que promueve un chatbot sin censura con un historial de comportamiento errático.
En junio, representantes de xAI se reunieron con los líderes de la GSA para explorar cómo el chatbot Grok podría ser utilizado por el gobierno. Sin embargo, el revuelo generado por estos comentarios llevó a la GSA a retirar a Grok de su plataforma de contratación a largo plazo. Las asociaciones recientes de la GSA con OpenAI, Anthropic y Google no incluyeron a xAI, evidenciando el distanciamiento tras el incidente.
xAI, la empresa de inteligencia artificial fundada por Elon Musk, se encuentra en una posición complicada. Musk, quien también es el líder de la plataforma social X, tuvo un papel crucial en el Departamento de Eficiencia del Gobierno bajo la administración de Donald Trump, aunque se retiró de su cargo público este año tras diferencias significativas con el expresidente. Pese a su ausencia, varios de sus asociados siguen impulsando una agenda centrada en la reducción de costos y el uso de inteligencia artificial en el gobierno.
Esta situación plantea interrogantes sobre el futuro del uso de tecnología innovadora en el ámbito gubernamental y sobre los límites éticos que deben considerarse en la adopción de herramientas de inteligencia artificial.
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