Casi una década después, se vislumbra una nueva era para los grandes proyectos de generación eléctrica suscitados por la iniciativa privada, en colaboración con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Con un enfoque renovado y reglas actualizadas, el apetito por inversiones se ha reactivado, como demuestra el actual concurso para definir proyectos de generación mixta, donde las propuestas han superado con creces las metas iniciales planteadas por el gobierno mexicano.
Emilia Calleja Alor, directora general de CFE, ha declarado a diversos medios que “como CFE, somos un gran socio para la inversión mixta”. En febrero, la CFE, junto con la Secretaría de Energía (Sener), lanzó la Convocatoria para Esquemas de Desarrollo Mixto, buscando socios para construir 7,500 megawatts (MW) de capacidad de generación renovable. Recientemente, se informó que se recibieron ofertas que exceden los 17,000 MW, lo que podría resultar en más de 10,000 MW tras cumplir con los requisitos pertinentes.
Este esfuerzo representa aproximadamente un tercio de los 32,000 MW que el gobierno planea implementar en todo su periodo, abarcando diversas tecnologías. La magnitud de estas inversiones es notable; se estima que los costos podrían variar entre 700,000 y un millón de dólares por megawatt.
Existen dos hitos significativos en este nuevo enfoque. En primer lugar, este concurso es el primero en casi diez años, desde que se realizó la última subasta eléctrica de largo plazo en 2017, la cual adjudicó 15 centrales de energía limpia. En segundo lugar, CFE será socia mayoritaria (54%) en los proyectos seleccionados, garantizando que estén alineados con la planeación estatal y la viabilidad social, económica y técnica.
Calleja destacó que aunque los privados realizarán las inversiones, la CFE facilitará los permisos y acuerdos de venta a largo plazo. “Una vez recuperada la inversión, será una opción para la CFE adquirir los activos de generación”, agregó la ingeniera, quien se convierte en la primera mujer al mando de CFE en sus casi 90 años.
El interés por participar en este sector ha aumentado, superando las expectativas de la administración al promover una colaboración entre el sector público y privado en proyectos de energía limpia. A pesar de ser un cambio de rumbo en comparación con la administración anterior, la actual administración busca fortalecer su liderazgo en fuentes de energía firme, preparando cinco nuevas centrales que aportarán casi 3,700 MW de capacidad.
En términos de confiabilidad en el suministro energético, la CFE está reforzando sus acciones para disminuir apagones. Calleja ha mencionado un enfoque preventivo, anticipándose a fallas y optimizando procesos para reducir interrupciones. Este año, se ha logrado una disminución del 9% en los tiempos de interrupción.
En medio de este renovado dinamismo en la generación de energía, la CFE celebró un hito significativo al registrar su cliente número 50 millones, un símbolo de la electrificación y la justicia energética en México. Este cliente se encuentra en la comunidad de La Raya, Oaxaca, y ha experimentado, como muchas otras poblaciones, los desafíos de acceso a la electricidad, lo que subraya la importancia de la electrificación y la necesidad de seguir esforzándose por mejorar la cobertura.
A nivel general, México ha alcanzado una cobertura del 99.64% en materia de electrificación, con el objetivo de llegar al 99.99% para el año 2030. Este progreso refleja no solo la meta de la CFE, sino también un compromiso con el bienestar de la población mexicana en el acceso a servicios básicos esenciales.
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