A aproximadamente 32 kilómetros al suroeste del vibrante centro de Minneapolis, se encuentra Excelsior, una pequeña localidad que alberga un negocio singular. En un modesto centro comercial, ubicado entre una taquería, un salón de uñas y un salón de mascotas, se halla Cheesecake Funk, un lugar que combina una atmósfera digna de museo en honor al icónico Prince con la delicia de una de las panaderías más populares del Medio Oeste.
Al ingresar, los visitantes son recibidos por paredes moradas adornadas con fotografías del legendario músico, quien vivió muy cerca, en su hogar y estudio privado, Paisley Park. Aunque esta panadería rinde homenaje al autoproclamado “Yoda Púrpura”, su verdadero atractivo radica en la exquisitez de sus productos, especialmente sus reconocidos cheesecakes.
Desde su apertura en septiembre de 2025, Cheesecake Funk ha captado la atención de los amantes de los postres en las Ciudades Gemelas. Su popularidad no es solo por la conexión con Prince, sino también por la calidad de sus creaciones. Uno de los productos más destacados es el cheesecake de tortuga, una obra maestra que combina un rico chocolate oscuro, caramelo y nueces pecanas troceadas sobre una base de corteza crujiente. La receta de esta base es un misterio celosamente guardado, pero su creadora, Vanessa Drews, revela que incluye canela y una generosa porción de mantequilla de nuez, ofreciendo una experiencia de sabores y texturas.
Drews, madre soltera de dos hijos, comenzó como una aficionada a la repostería en 2002, horneando cheesecakes para amigos y familiares, quienes rápidamente hicieron de sus creaciones una tradición en cada reunión y fiesta. Su incursión en el mundo de los cheesecakes fue impulsada por su pasión por este postre, y comenzó a experimentar con la receta, perfeccionando cada detalle con cariño y dedicación.
Durante su trabajo como asistente legal, aprovechaba su tiempo libre para hornear, mientras trataba de equilibrar su economía familiar. A menudo, se ofrecía como vendedora de mercancía en Paisley Park durante los eventos públicos que Prince realizaba. Fue así como, en 2013, decidió presentar un cheesecake en el estudio, dejando una nota que invitaba a los presentes a disfrutar de un trozo, como un gesto de bienvenida a Minnesota y una manera de compartir su pasión por la buena comida.
Este sencillo ritual pronto se convirtió en una tradición en el espacio, mostrando el grado de humanismo y hospitalidad que Drews aporta a cada aspecto de su negocio. Cheesecake Funk no solo es un destino para quienes desean saborear un excelente cheesecake, sino también un tributo a una figura musical influyente que sigue resonando en la cultura local.
Con su innovadora oferta de tortas y su historia inspiradora, Cheesecake Funk ha logrado posicionarse como un símbolo de comunidad y creatividad. La fusión de buena música, recetas memorables y un espíritu de unión sigue conquistando corazones, haciendo de esta panadería un lugar indispensable para cualquiera que pase por Excelsior.
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