La música nos acompaña y nos afecta de manera profunda en nuestro día a día, y es por esto que a menudo nos encontramos tarareando una canción sin siquiera darnos cuenta de que lo hacemos. Pero, ¿por qué sucede esto? La experta en música Susan Rogers tiene la respuesta, y es que las melodías que más se quedan en nuestra cabeza tienen elementos musicales que se repiten y que son fáciles de retener en nuestra memoria.
Según Rogers, una de las claves para que una canción se quede en nuestra cabeza es la “repetición e intensidad”. Las melodías que contienen frases o ritmos que se repiten a lo largo del tema son más fáciles de recordar, y si además tienen un estribillo pegadizo, la canción puede quedarse en nuestra mente por horas o incluso días. Además, la intensidad de la música también puede influir, ya que cuanto más emocionalmente nos llegue una canción, más probable es que la recordemos.
Pero, ¿por qué algunas canciones se quedan más tiempo en nuestra mente que otras? Según Rogers, hay factores como las experiencias personales y los vínculos emocionales con una canción que pueden hacer que esta se quede grabada en nuestra memoria por largo tiempo. Además, las canciones que escuchamos en momentos especiales, como en una boda o en un concierto inolvidable, también pueden quedar vinculadas a esos momentos y ser recordadas con mayor facilidad.
En resumen, la música tiene un poder único y una capacidad sorprendente para quedarse en nuestra memoria y acompañarnos en diferentes situaciones de la vida. Las claves para que una canción se quede en nuestra cabeza parecen ser la repetición, la intensidad y los vínculos emocionales que podamos generar con ella. Ahora ya sabemos por qué a veces nos encontramos tarareando una melodía sin siquiera saber cómo se llama.
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