Roma fue el epicentro de una conmovedora manifestación de fe este fin de semana, recibiendo a cientos de miles de peregrinos llegados de diversas partes del mundo para participar en el funeral del Papa Francisco. Entre los asistentes, una notable presencia de adolescentes se congregó inicialmente para asistir a la canonización de Carlo Acutis, la cual estaba programada para el 27 de abril pero fue pospuesta tras el fallecimiento del Papa.
Esta inesperada "diosidencia" permitió que el funeral del Papa se llevara a cabo con la vibrante energía de tantos jóvenes que se habían desplazado a la Ciudad Eterna, listos para participar en las celebraciones del Jubileo. Este evento ha marcado un hito en la historia del primer santo millennial, conocido por ofrecer su sufrimiento por el bienestar de la Iglesia.
Montserrat, acompañada de su hijo Jorge y su esposo Jose María, se encontraba en Roma para la canonización. Montserrat expresó con profundo sentimiento que la coincidencia de su día de santo, el 27 de abril, con la canonización era simbólica. Durante la Misa presidida por el cardenal Parolin que cerró el Jubileo de los Adolescentes, destacó que el vínculo de Carlo Acutis con cuatro Papas representa “las paradas de su autopista al cielo”.
Visiblemente conmovida, Montserrat reveló que había pedido a Carlo Acutis un milagro para la salud de su hijo Jorge. Ella describió a Acutis como “un niño creyente, devoto, piadoso” que se preocupaba por los pobres, valores que también compartía con el fallecido Papa Francisco. Afirmó que “los pequeños detalles” fueron lo que hicieron grande a Carlo Acutis, ilustrando cómo encarna el ideal de santidad.
Carlo Acutis, quien falleció en 2006 a los 15 años tras luchar contra la leucemia, es venerado por su amor a la Eucaristía y su capacidad para evangelizar a jóvenes a través de Internet. Su devoción a la Eucaristía le acercó a la figura de San Juan Pablo II, quien consideraba la Eucaristía como "el secreto" de su vida. Durante el Año de la Eucaristía, proclamado por San Juan Pablo II en 2005, Acutis comenzó a difundir milagros eucarísticos en línea, demostrando su ingenio y compromiso con la fe.
Su vínculo con Benedicto XVI fue igualmente significativo. Antes de su muerte, Carlo confió a su madre que ofrecía su sufrimiento por el Papa y la Iglesia, con la esperanza de que su alma no fuera al purgatorio sino que fuese conducida directamente al cielo. La causa de su canonización se inició en 2013, durante los últimos días del papado de Benedicto.
Durante el pontificado de Francisco, Acutis fue presentado como un modelo para los jóvenes, y en su exhortación apostólica Christus Vivit, el Papa destacó cómo utilizó el mundo digital de manera creativa. Reconoció un milagro atribuido a su intercesión en 2018, que resultó en la beatificación de Acutis en 2020.
A pesar del reciente fallecimiento del Papa Francisco el 21 de abril, su canonización, programada para el 27 de abril de 2025, deberá esperar hasta que un nuevo Papa ocupe el trono, el cual será elegido en el próximo cónclave. De esta manera, Carlo Acutis establecerá un vínculo también con el futuro Papa, un testimonio más de su legado que sigue inspirando a jóvenes católicos alrededor del mundo.
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