En el marco del Congreso Panamericano, el coordinador de asesores de la Presidencia de México, Jesús Ramírez Cuevas, presentó un contundente mensaje durante la jornada inaugural. Ante un público internacional compuesto por una notable delegación de legisladores de varios países en la región, Ramírez Cuevas expuso la necesidad de distanciarse del legado neoliberal de las últimas cuatro décadas, que, según su análisis, ha generado una élite no solo económica, sino también política y mediática. Esta élite, en su opinión, ha justificado y aplaudido proyectos que perpetúan desigualdades.
Con un ambiente de reflexión en el recinto legislativo de Xicoténcatl, Ramírez Cuevas señaló que, en la Cuarta Transformación, no hay lugar para la corrupción ni los privilegios. Su discurso, diseñado para retar la opulencia que a menudo rodea a los legisladores, enfatizó una ruptura con aquellos que han normalizado el despojo a cambio de acuerdos políticos que no cuestionan el modelo existente.
En un acto conjunto con figuras prominentes del gobierno, como el líder del Senado, Gerardo Fernández Noroña, y las secretarias Alicia Bárcena y Citlalli Hernández, se condenó la cultura del privilegio y se reconocieron los desafíos que enfrenta esta administración. A lo largo del congreso, que reunió a casi un centenar de delegados de diversas naciones, se delineó una nueva agenda de cooperación basada en la solidaridad y la soberanía. Entre los participantes, destacaron voces de Estados Unidos, Canadá y Brasil, entre otros, todos convergiendo en un discurso progresista.
La recepción de apertura, que tuvo lugar en Palacio Nacional, desde donde partió esta ambiciosa iniciativa, sentó las bases de un diálogo que busca no solo reafirmar la revolución democrática y popular en México, sino también abordar las crisis sociales y económicas que enfrentan muchos países de la región. Este congreso se convierte en un espacio vital para intercambiar ideas y construir una hoja de ruta que contrarreste el avance del fascismo y la ultraderecha, según lo planteado por Luis Redondo, presidente de la Asamblea Nacional de Honduras.
Mientras los líderes progresistas compartían su visión, se destacaron expositores de renombre internacional que enriquecieron el diálogo con diversas perspectivas. Los participantes discutieron temas cruciales que afectan a los pueblos del continente, reafirmando un compromiso colectivo hacia un futuro que privilegie la construcción de comunidades más justas y equitativas. Sin duda, este congreso marca un momento crucial en la política hemisférica, donde los ecos del pasado encuentran su respuesta en el esfuerzo colectivo por construir un presente y futuro más solidario.
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