Ahora mismo las fuerzas del Kremlin ocupan parte del Parque Nacional de las Montañas Sagradas y arboledas más conocidas como los bosques de Yampil. “Quieren avanzar y volver a tomar Yampil y Limán. Sus comandantes siguen enviando soldados y reclutas como manadas de cucarachas. Y así les aplastamos, como a insectos”, murmura el capitán Ginger (jengibre, en inglés), rubicundo como su apodo, pecho cuadrado y dedos callosos.
La brigada de asalto 5 de la Guardia Nacional del capitán Ginger y otras fuerzas ucranianas pugnan en esa batalla extenuante para empujar a las tropas rusas del bosque, donde han trazado sus propias posiciones. Su objetivo es avanzar en dos frentes: desde el este hacia Kremina y desde el norte hacia Svatove, un eje que daría a las fuerzas de Kiev un valioso punto de apoyo geográfico y logístico para marchar hacia Lisichansk y Severodonetsk. Rusia conquistó estas ciudades de la región de Lugansk en junio y julio, tras feroces combates y un asedio brutal y, tras la pérdida de Jersón, en el mar Negro, representan dos de los mayores logros del Kremlin en una guerra que ha entrado en su decimoprimer mes.
La contraofensiva ucrania hacia la línea Kremina-Svatove, en la que el ejército de Kiev ha puesto a algunas de sus mejores tropas, empezó en otoño. Ahora, con el terreno fangoso más compacto y alimentadas por informaciones de inteligencia y evidencias de imágenes por satélite de que las tropas rusas habían reforzado sus posiciones y se disponían a lanzar renovadas ofensivas en varios puntos, las fuerzas ucranias han endurecido y agilizado sus operaciones.
La coyuntura en la zona es “difícil y dolorosa”, aseguró el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, en su discurso en vídeo diario este lunes por la noche, que se ha convertido en el parte de guerra cotidiano e imprescindible para miles de personas que buscan señales crípticas en sus palabras, como en su mensaje por la Navidad cristiana, en el que habló de una estrella brillante sobre el cielo de Kremina. “Los ocupantes están utilizando todos los recursos que tienen disponibles para obtener algún avance”, afirmó el líder ucranio. Las luchas son intensas hacia el bastión de Kremina. En las carreteras próximas que rodean la arboleda, ambulancias militares hacen guardia cada pocos metros.
Las fuerzas del Kremlin han derribado durante la noche uno de los puentes de pontones que brindaba paso sobre el río. Ahora, la tarea de avance es construir otra vía flotante entre los bombardeos sostenidos.
Pese al parón del puente, el ejército ucranio ha logrado recuperar en los últimos días 1,5 kilómetros de esos bosques y avanza hacia la ocupada Kremina, asegura Sergi Haidai, gobernador de la región de Lugansk. “Hemos arruinado los planes ofensivos de las fuerzas de ocupación. Las cosas están yendo bien”, lanza el político en una entrevista.
Rusia mantiene el control en Lugansk y Haidai
Rusia mantiene el control de casi la totalidad de la región de Lugansk, y Haidai, apodado Ronin (como el samurái vagabundo, el hombre errante), en la diana del Kremlin desde los primeros días de la invasión, cuando se negó a colaborar con Rusia, se mueve con su chaleco antibalas en una furgoneta blindada de aquí para allá en Donbás, la zona que Rusia dice querer liberar con una lluvia de morteros, misiles Grad y Huracán, y en la que quiere cambiar el curso de una guerra que no ha ido según lo previsto para el presidente ruso, Vladímir Putin.
La contraofensiva ucrania
El invierno, aunque templado este año en las onduladas laderas y en las minas de Donbás, ha apuntalado la contraofensiva ucrania. También el material ha cambiado el curso de la batalla en los bosques, asegura Yara, una soldado dedicada a funciones de inteligencia militar, que serpentea por la zona. La joven delgada, de cabello tejido en decenas de pequeñas trenzas, explica que no solo algo tan “obvio” como las armas que los aliados occidentales han proporcionado a Kiev están siendo decisivas; también lo son otros elementos de apoyo. “Antes nos movíamos en tanques viejos que podían averiarse en el peor momento, como desgraciadamente hemos experimentado, o en vehículos Mitsubishi, e incluso en furgonetas de reparto”, dice. “Ahora tenemos vehículos MaxxPro y Hummers”, apunta.
Al otro lado, empujando una ofensiva con la que tratan de llegar al río Siverski Donets en varios puntos, Rusia ha destacado una fuerza heterogénea pero numerosa: soldados profesionales, reclutas, mercenarios de la oscura compañía Wagner y presos captados como contratistas militares en las cárceles rusas. Tras los reveses de los últimos meses, el Kremlin se ha enfocado fundamentalmente en Donbás, donde antes de la invasión a gran escala, la lucha de trincheras y posiciones fijas entre el ejército ucranio y las fuerzas separatistas de Donetsk y Lugansk, tras las que se había parapetado, llevaba ocho años sin apenas vaivenes.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


