En alguna parte del mar abierto hay en este momento una tonelada de cocaína. No en el mar caribe, ni en el océano pacífico. Está en una plataforma de blockchain llamada OpenSea, que se traduce a ‘mar abierto’, y donde varios artistas ofrecen desde hace poco sus obras en forma de NFTs: códigos encriptados conocidos en español como tokens no fungibles. Allí, el artista colombiano Camilo Restrepo ha lanzado su última obra, su primera en forma de NFT, titulada aTonOfCoke: mil imágenes, cada una representando de 1 kilo de cocaína, hasta completar una tonelada.
“Mis obras, muchas de ellas, han sido un statement sobre la guerra contra las drogas, y esto de los NFTs va también por ese lado”, explica Restrepo “Quiero explotar ese tipo de plataformas pero lo que más me interesa ver es la especulación del arte, más que la imagen misma de la cocaína”.
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Las imágenes son, como lo dice el artista, “aburridas”: un rectángulo blanco sobre un fondo gris. El primer kilo cuesta 0.001 ethers (la cripto-moneda de la plataforma Ethereum), el segundo 0.002 ethers, y así hasta llegar al kilo número mil, que costará 1 ether. “El último es supuestamente el precio real de un kilo de cocaína en Colombia”, dice . Actualmente, 1 ether equivale a 2,359 dólares, pero el precio de la criptomoneda, como el de la cocaína, fluctúa constantemente.
“Digamos que son tres mercados con los que estoy dialogando: el del mercado del arte, el del mercado de la cocaína, y el del mercado de los NFTs. En los tres mercados uno encuentra similitudes impresionantes en términos de la especulación”, dice Restrepo.
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El precio de un kilo de cocaína varía, por ejemplo, por las políticas restrictivas que toma un estado para criminalizar la droga. “Lo que propuso [el expresidente] Andrés Pastrana fue acabar con la producción y lo que logró realmente es que todo el proceso se volviera tan costoso que impactó el precio final de la cocaína”, dice Restrepo sobre el mandatario que aprobó hace 21 años el Plan Colombia, la fallida estrategia militar financiada por Estados Unidos para erradicar cultivos de coca.
Pero el valor de las criptomonedas y de los códigos encriptados conocidos como NFT también fluctúan enormemente, en parte por un grupo de especuladores que han querido impulsar la criptomoneda por fuera de los entes reguladores del mercado. Un ether costaba 350 dólares en octubre del año pasado, un poco más de 4 mil dólares a principios de mayo de este año, y ahora casi la mitad de ese precio. Esa inestabilidad, sin embargo, no ha impedido que galerías de arte y casas de subastas como Christie’s hayan subastado sus primeros NFTs –el más caro de estos códigos ha llegado a los 69 millones de dólares– y generando un debate sobre el mercado del arte: ¿es la obra la que realmente vale ese precio? ¿o la especulación del mercado la que determina el valor del código?

Mera Calentura, obra adquirida por Leonardo DiCaprio.


