Es oficial que el próximo 1 y 2 de febrero en Rabat se celebra la reunión bilateral entre España y Marruecos una cumbre catalogada de Alto Nivel. El anuncio lo ha hecho el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, nada más aterrizar en Níger, primera parada de un viaje relámpago por tres países del África Occidental.
El encuentro, previsto inicialmente para diciembre de 2020, fue suspendido unilateralmente por Marruecos. Rabat, que impuso medidas rigurosas para frenar la pandemia, alegó motivos sanitarios, aunque no dejó de celebrar reuniones de alto nivel con comitivas de otros países. La cancelación era la antesala de la crisis diplomática que se avecinaba y que no se resolvió hasta el pasado mes de abril cuando el Gobierno español respaldó la solución marroquí para el Sáhara. “Se prevé firmar un buen número de acuerdos y es un cumplimiento más de la hoja de ruta que España y Marruecos han acordado y que quedó reflejada en la cumbre hispano marroquí de abril”, ha manifestado Albares.
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha señalado que no asistirá al encuentro, informa Paula Chouza. Preguntado al respecto el ministro de Asuntos Exterores, Albares ha asegurado que “las delegaciones nunca se componen de todos los ministros” y que su asistencia “depende de la agenda”. “Estoy seguro de que habrá muchos ministros por la calidad de las relaciones con Marruecos. La vicepresidenta ha estado en algunas cumbres y otras no. Irán los ministros que tengan temas que tratar con sus homólogos. No conozco los temas que tiene el ministerio de Trabajo en este momento”, ha precisado.
La XXII Reunión de Alto Nivel entre Marruecos y España
Esta reunión no se realizaba desde 2015, es uno de los hitos de la hoja de ruta acordada tras la reconciliación. Acudirán al menos una decena de ministros y se tratarán asuntos como la cooperación policial en materia de inmigración irregular, el refuerzo de las relaciones económicas, exportaciones, o proyectos de infraestructura.
La normalización de las relaciones entre ambos países solo se concretó cuando, en abril, España declaraba que la solución “más viable” para el futuro del Sáhara era la propuesta de Rabat, la de un territorio con estatus de autonomía, pero bajo soberanía marroquí. El giro sobre la tradicional postura de España sobre su excolonia provocó la reprobación de todo el arco parlamentario y el rechazo frontal de Argelia, principal valedor de los intereses saharauis.
La reconciliación se escenificó en Rabat donde Pedro Sánchez y el rey Mohamed VI firmaron un documento que marcaría las bases de la nueva relación. Respaldado su plan para el Sáhara, Marruecos se mostraba dispuesto a abrir las fronteras de Ceuta y Melilla y sus respectivas aduanas y retomar la colaboración contra la inmigración irregular. Las aduanas de las dos ciudades autónomas siguen cerradas, aunque la última fecha con la que se trabajaba era principios de este año. Respecto a la inmigración irregular, la colaboración marroquí ha ayudado a reducir de forma relevante las cifras y 2020 se ha cerrado con un 25% de las llegadas del año anterior.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


