En medio del incremento del tráfico urbano y el alza en las tarifas del transporte público, las bicicletas eléctricas se perfilan como una alternativa accesible y ecológica que muchos consideran. Con la necesidad de soluciones de movilidad más sostenibles, se plantea la pregunta: ¿realmente su uso conlleva un ahorro notable en las finanzas personales?
Una bicicleta eléctrica combina el tradicional pedaleo con un motor asistido, facilitando trayectos largos y pendientes. En México, su costo varía ampliamente; los precios oscilan entre 7,000 y 50,000 pesos mexicanos, dependiendo de la marca, componentes y autonomía de la batería. Modelos básicos suelen estar entre 7,000 y 15,000 pesos, mientras que opciones más avanzadas pueden sobrepasar los 25,000 pesos.
Según datos de Pulse, estos vehículos tienen una vida útil de entre 5 y 10 años, condicionada por el uso y el mantenimiento. A diferencia de los automóviles, que pueden perder hasta un 37% de su valor en el primer año, las bicicletas eléctricas se deprecian aproximadamente un 25%. Esto sugiere que su inversión inicial puede ser más sólida a largo plazo.
Un estudio del proyecto E-Bike 1000 MPG analizó el costo de operación de 30 modelos de bicicletas eléctricas. Encontró que el gasto promedio de “combustible” asciende a solo 0.22 dólares por cada 100 millas, lo que se traduce a unos centavos para cargar completamente una batería. Generalmente, la autonomía de estos vehículos es inferior a las 100 millas, haciendo que esta cifra sea un promedio.
En cuanto a la electricidad, la eficiencia promedio del estudio fue de 0.84 kWh cada 100 kilómetros, y cargar completamente una batería puede costar entre 1.5 y 4 pesos mexicanos, dependiendo de la tarifa de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Desde un punto de vista económico, estos vehículos podrían generar ahorros si sustituyen el uso del automóvil o el transporte público en trayectos diarios. A mediano plazo, el ahorro en combustible y mantenimiento podría compensar la inversión inicial.
El mercado de bicicletas eléctricas en México se expandió rápidamente, alcanzando un valor de 338 millones de dólares en 2025. Un estudio de IMARC Group destaca que la congestión en ciudades como la Ciudad de México y Guadalajara ha llevado a los ciudadanos a buscar alternativas más accesibles de movilidad.
El 15 de agosto de 2025, el Congreso de la Ciudad de México aprobó modificaciones a la Ley de Movilidad, introduciendo la categoría de Vehículos Motorizados Eléctricos Personales (VEMEPE). Ahora, los vehículos con motor eléctrico que superen los 25 km/h o tengan una potencia entre 250W y 1 kW son considerados motorizados. Esto implica que los conductores de bicicletas eléctricas deben contar con licencia, casco, placas, tarjeta de circulación y un seguro de responsabilidad civil para circular de manera legal.
Además, estos vehículos no están autorizados para circular por banquetas, ciclovías o carriles exclusivos de transporte público. Sin embargo, las bicicletas de pedaleo asistido que no exceden los 25 km/h siguen siendo consideradas no motorizadas y pueden usar la infraestructura diseñadas para ciclistas. La transición hacia estos nuevos reglamentos concluirá en agosto de 2026, otorgando un plazo de 360 días para que se actualice el Reglamento de Tránsito.
Con estas reformas, la Ciudad de México se posiciona como la primera en el país en regular estos vehículos, marcando un precedente en la movilidad urbana que podría inspirar a otras ciudades a seguir su ejemplo.
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