La economía de Estados Unidos dio otro acelerón en el segundo trimestre del año, espoleada por la apertura, el avance de las vacunas y los nuevos estímulos económicos del Gobierno, y logró una tasa de crecimiento del 1,6% (un 6,5% en el dato anualizado, que es la forma de medición habitual en el país) recuperando de esta forma los niveles de actividad prepandemia. La primera potencia ha vivido la recesión más breve de la historia. El avance de la variante delta del coronavirus y la ralentización del mercado de trabajo, sin embargo, pueden ensombrecer los próximos meses.
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El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se mostró este miércoles optimista, pero mantuvo la cautela por los efectos de esta nueva versión del virus en la economía. “No somos expertos en esto [el virus], pero con un porcentaje de la población razonablemente alto vacunado y las vacunas funcionando, parece correcto estimar que los efectos serán menores”, dijo en rueda de prensa.
El organismo que dicta la política monetaria de Estados Unidos, equivalente a los bancos centrales, elevó el pasado junio su previsión de crecimiento para este año hasta el 7%, frente a la proyección del 6,5% que había hecho el pasado marzo, una velocidad de crucero que no se registraba desde los años 80. El derrumbe del que sale era también el más agudo desde la Gran Depresión.
El mercado de trabajo, sin embargo, aún tiene camino por delante para recuperar el terreno perdido por la hibernación económica que impuso el coronavirus. La tasa de paro se situó en un 5,9% el mes pasado, lo que supuso una aumento de una décima respecto a mayo y lo alejó un poco más del 3,5% previo a la pandemia.


