Pietrangelo Buttafuoco, presidente de la Bienal de Venecia, ha defendido con vehemencia su gestión tres días antes de que se inaugure el prestigioso evento artístico, arremetiendo contra los críticos a quienes acusó de “narcisismo” y “censura”. En una conferencia celebrada en el Teatro Piccolo dell’Arsenale, el 6 de mayo, sus declaraciones se enmarcan en un ambiente de controversia en torno a la participación de Rusia e Israel.
Durante su intervención, Buttafuoco instó a “seguir adelante, ser audaces y desarrollar los proyectos libremente”, citando al presidente italiano Sergio Mattarella. Sostuvo que si la Bienal comenzara a seleccionar obras basándose en la nacionalidad, dejaría de ser el “lugar donde el mundo se reúne”. Su afirmación, “Ucrania y Rusia están representadas en los Jardines de la Bienal hoy”, subraya su posición sobre la inclusión.
La reaparición de Rusia en la bienal, tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, ha suscitado la indignación del gobierno italiano. El ministro de Cultura, Alessandroi, ha enviado inspectores para determinar el papel de la gestión de la Bienal en este proceso, lo cual podría constituir una violación de las sanciones. El informe sobre esta investigación fue presentado esta semana a la oficina de la primera ministra, Giorgia Meloni, y ha sido ampliamente cubierto por los medios.
Buttafuoco también se refirió a los críticos políticos como “furias”, evocando a las diosas de la venganza de la mitología grecorromana, y acusó a estos de “socavar la estabilidad de las instituciones culturales”. Además, en una crítica implícita a Giuli, enfatizó la necesidad de un diálogo constructivo en lugar de operativos en secreto.
La controversia relacionada con Israel es igualmente notable. La Art Not Genocide Alliance (ANGA), una coalición de artistas y curadores, había entregado en marzo una carta solicitando la exclusión de Israel bajo acusaciones de genocidio. Dicha carta ha sido firmada por 232 personas hasta el 4 de mayo. Este año, la participación de Israel señala un regreso, aunque los representantes israelíes han anunciado que su pabellón permanecerá cerrado hasta que se alcance un alto el fuego y un acuerdo sobre la liberación de rehenes.
En su discurso, Buttafuoco condenó la “necesidad de censura y exclusión”, señalando que estas acciones solo satisfacen el ego de aquellos que se creen capaces de resolver conflictos desde la comodidad de sus hogares, mediante una simple firma. La jornada previa a la apertura de la prensa fue marcada por protestas, incluyendo una manifestación convocada por ANGA, donde 200 personas se unieron a Pussy Riot y FEMEN para rodear el pabellón ruso. Se ha anunciado que los trabajadores culturales planean hacer una huelga el 8 de mayo.
Aunque el pabellón ruso está abierto durante el evento de prensa de cuatro días, cerrará durante el espectáculo de seis meses debido a las sanciones de la UE, y se proyectarán videos en su fachada externa durante este tiempo. Buttafuoco expresó su agradecimiento a Meloni, quien, a pesar de oponerse a la participación de Rusia, ha respetado la “autonomía” de la Bienal y ha destacado su amistad con él.
En resumen, la Bienal de Venecia se enfrenta a desafíos significativos en su misión de permanecer como un espacio inclusivo y representativo del arte mundial, mientras lidiar con las complejidades políticas contemporáneas. La discusión sobre la censura y el ego, junto con las protestas que marcan esta edición, aseguran que el evento será un punto focal no solo del arte, sino también de controversias globales.
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