La vida en la Ciudad de México marcha con su habitual ritmo acelerado, y el cielo gris prefigura la llegada de eventos extraordinarios. A medida que nos acercamos a los puntos de encuentro para la Copa Mundial de la FIFA 2026, la cotidianidad se despliega en un nuevo panorama: se siente la euforia del fútbol. Las calles, antes comunes y corrientes, se inundan de camisetas de selecciones nacionales, y en cualquier esquina, un grupo de jóvenes se lanza a jugar su propia “cascarita”, improvisando con mochilas como porterías y un balón usado. La lluvia, constante pero no desalentadora, se convierte en un compañero más en esta celebración deportiva.
Este Mundial se presenta como una experiencia singular para México. Aunque no somos la sede principal, el entusiasmo es palpable a pesar de las inclemencias del tiempo. Se anuncian lluvias persistentes, pero en lugar de ser motivo de desánimo, son un recordatorio de que hay que salir prevenidos, con impermeables listos para un día de diversión bajo la lluvia.
El Fan Fest en el Zócalo se ha vuelto un microcosmos del sentido de comunidad que el torneo genera. El reciente partido entre Ecuador y Costa de Marfil atrajo a una multitud diversa, que, a pesar de las incesantes gotas, compartió la angustia del instante. Cuando un inesperado gol de Costa de Marfil llegó, la desilusión inicial fue rápidamente transformada en júbilo compartido, destacando la capacidad del fútbol para unir, incluso entre rivales.
La intensidad de las lluvias que han acompañado este Mundial no es solo un fenómeno circunstancial. Según el investigador Jorge Zavala Hidalgo del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, las precipitaciones en el periodo de enero a junio de 2026 han sido un 15% más intensas que el promedio de los últimos 30 años. Mientras que en el norte del país los registros climáticos son más bajos, el centro de México ha sufrido un incremento significativo en la cantidad de lluvia.
Desde el primer partido del torneo, la afición no ha dejado que el clima baje su energía. La victoria de la selección mexicana sobre Sudáfrica se celebró a pesar de la lluvia intensa, convirtiendo la celebración en un espectáculo de alegría colectiva. Jorge Campos, emblemático exfutbolista, compartió un video que se volvió viral, destacando la felicidad de la afición que, sin importar el aguacero, se unía en la celebración.
Como una aficionada resumía en el Fan Fest: “Así es junio en la Ciudad de México, siempre hay tormentas vespertinas. Lo importante es el espíritu; la lluvia se convierte en parte de la fiesta”. A medida que avanza el torneo, las tormentas eléctricas y los remanentes de la depresión tropical continúan su curso, pero para los fanáticos mexicanos, el fútbol sigue siendo la esencia que une a todos, llueva o no.
El Mundial de 2026 es un recordatorio de que la pasión por el fútbol no se detiene ante ningún obstáculo. Este torneo, lleno de emoción y sorpresas, promete ser una experiencia memorable, reafirmando que, al final del día, el fútbol se juega bajo cualquier circunstancia, y la afición siempre encontrará una forma de celebrar.
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