La tendencia del financiamiento a través de tarjetas de crédito bancarias en México ha mostrado un notable cambio en su dinámica, con un crecimiento que ha descendido significativamente en los últimos meses. A pesar de los avances tras la pandemia, donde se reportaron incrementos de doble dígito, en noviembre de 2025, el financiamiento creció apenas un 6.6% a tasa real anual, alcanzando un saldo de 696,615 millones de pesos. Esta cifra representa una caída notable desde el 10% registrado en enero de 2025, contrastando también con el 7.1% de octubre del mismo año.
Analistas del sector consideran que este enfriamiento en el crecimiento es un reflejo del menor dinamismo en la economía y el empleo en el país durante el pasado año. El informe mensual de BBVA México subraya que el crecimiento registrado en noviembre es el más bajo observado en los últimos 40 meses, solo superado suavemente por el 6.3% de julio de 2022. En el último año, el financiamiento había alcanzado su punto máximo a mediados de 2023, superando el 17%.
A pesar de la tradicional bonanza de consumo que trae consigo eventos como El Buen Fin, la actividad del crédito en noviembre fue notablemente más moderada. BBVA reporta que el crecimiento real mensual en dicho mes fue de 5.8%, por debajo del promedio del 6.7% de los cuatro años anteriores. Esto ocurrió a pesar del aumento estacional esperado ligado a las compras durante esta temporada.
Es interesante observar que, a octubre de 2025, había más de 40.3 millones de contratos de tarjetas de crédito en circulación, lo que representa un aumento de 3.8 millones respecto al año anterior. BBVA lidera el mercado con 11.2 millones de tarjetas, seguido por Banamex, HSBC y otros. Sin embargo, este aumento en el número de tarjetas no se traduce en una mayor actividad de consumo. La desaceleración también se refleja en otros tipos de crédito al consumo, donde el crecimiento se ha moderado, con una subida del 8.0% en noviembre, menor al 8.9% de octubre.
El segmento de crédito para la adquisición de bienes duraderos ha sentido la mayor restricción, especialmente en créditos automotrices, que cayeron de un impresionante 48% en enero a apenas 15.3% en noviembre. Analistas sugieren que este menor dinamismo del crédito puede vincularse a un estancamiento en el crecimiento del empleo formal y de los salarios reales, además de la creciente competencia en el sector financiero y la necesidad de los hogares de mantener su nivel de consumo frente a ingresos más débiles.
En resumen, la evolución del financiamiento a través de tarjetas de crédito en México es un claro reflejo de la situación económica que atraviesa el país. La contracción del crecimiento no solo afecta a un sector, sino que tiene un eco en la dinámica del consumo y la salud económica en general, lo que plantea un futuro incierto para las finanzas de los hogares mexicanos.
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