El futuro de la National Gallery de Londres se encuentra en una encrucijada crítica, con un déficit proyectado de £8.2 millones en el próximo año. En un contexto donde los costos operativos han aumentado significativamente y los ingresos se han estancado, se anticipa la reducción drástica de personal y la reestructuración de su programa de exhibiciones.
Un portavoz del museo ha declarado que, debido a “diversas circunstancias fuera de nuestro control”, como el aumento de costos operacionales y la presión comercial, es necesaria una revisión difícil de los gastos. La primera medida será un “plan de salida voluntaria” dirigido a los casi 500 empleados de la galería y su brazo comercial. No obstante, si este enfoque no genera los ahorros esperados, se prevén despidos forzosos.
Este anuncio de recortes llega tras la recepción de promesas de £150 millones para la expansión planeada del museo, que incluye un nuevo ala destinada a la colección de arte contemporáneo, programada para completarse a principios de 2030. Estos fondos, provenientes de la fundación Crankstart de Michael Moritz y el Julia Rausing Trust, están reservados para el proyecto y no se verán afectados por el déficit.
Hasta este momento, la galería había mantenido una imagen optimista, impulsada por el éxito de su última exhibición de Van Gogh, que atrajo a 335,000 visitantes. Sin embargo, las proyecciones financieras para el año fiscal 2024-2025 ya anticipan un déficit de £2 millones, con un aumento estimado de £6.2 millones para 2026-2027.
El portavoz también ha señalado que la actual crisis del costo de la vida ha creado una competencia creciente por el tiempo y el dinero de los visitantes. Aunque la recuperación del público post-Covid está en marcha, con una mejora en los números desde la reapertura del Sainsbury Wing, la mayoría continua optando por visitar la colección permanente gratuita, lo que resalta la necesidad urgente de transformar su modelo económico.
Los desafíos económicos que enfrenta la National Gallery son numerosos. Con un subsidio gubernamental anual de £32 millones y una falta de perspectiva para un aumento significativo, el museo se ve obligado a explorar recortes en su programación de exhibiciones. Esto podría traducirse en menos muestras gratuitas, menos exposiciones con entradas de pago y un potencial encarecimiento de las tarifas de entrada.
La galería ha expresado claramente su determinación de equilibrar su misión artística y educativa con una nueva estructura operativa más sostenible. Con esto en mente, el plan de “salida” para el personal incluye incentivos económicos, y se ha prometido una consulta con los empleados sobre los planes futuros, que podrían implicar despidos.
La National Gallery resalta que es imperativo hacer ajustes ahora para garantizar su viabilidad futura. A medida que se enfrenta a este desafío, la respuesta de la comunidad artística y los visitantes será crucial para moldear el próximo capítulo de esta emblemática institución cultural.
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