La escena artística de Los Ángeles ha sufrido un duro golpe con el anuncio del cierre de The Box, luego de 19 años de trayectoria. Situada en el corazón de la ciudad, en 805 Traction Avenue, esta galería se destacó por su enfoque audaz y experimental, ofreciendo un espacio donde artistas menos reconocidos pudieran exhibir su trabajo. Su última exposición, una colaboración con Parker Gallery en homenaje al artista californiano Wally Hedrick, ha estado abierta hasta el 4 de abril, marcando un final simbolizante para una institución que siempre buscó desafiar las convenciones del mercado del arte.
La fundadora de The Box, Mara McCarthy, reveló que, aunque la decisión de cerrar había estado rondando durante un tiempo, su momento crucial fue impulsado por circunstancias que lo hacían imposible. En una declaración conmovedora, McCarthy subrayó que la galería siempre se dedicó a apoyar obras radicales y transformadoras, y que su cierre se siente correcto, dado el contexto. “Era esencial para nosotros terminar con lo que hemos apoyado siempre”, indicó, reflejando el espíritu de The Box.
Desde su apertura en junio de 2007 con una instalación de video multicanal del artista Spandau Parks, The Box fue concebida como un “espacio formado por artistas”. La visión de McCarthy, influenciada por su padre, el reconocido artista Paul McCarthy, era ofrecer un soporte a colegas que nunca habían logrado el reconocimiento que merecían. Este objetivo la llevó a crear una plataforma que iluminara a figuras como Barbara T. Smith y Simone Forti, quienes habían sido eclipsadas por el éxito comercial.
A lo largo de su historia, The Box se convirtió en un referente dentro de la comunidad artística de Los Ángeles, organizando exposiciones que destacaron a artistas influyentes como John Altoon y Judith Bernstein. La galería, aunque operaba como un negocio con fines de lucro, se comprometió a apoyar el trabajo de aquellos cuyos esfuerzos a menudo carecían de atención y respaldo financiero. Sin embargo, recortes en el apoyo financiero y las condiciones del mercado han puesto en jaque su duración.
La situación familiar de McCarthy, sumada a las pérdidas desastrosas que sufrió su familia en el devastador incendio de Eaton en enero de 2025, también influyó en la difícil decisión. En un clima donde múltiples galerías de Los Ángeles están cerrando, The Box no se encuentra sola; la comunidad artística ve afectadas sus estructuras más fundamentales.
La despedida de The Box ha resonado en redes sociales, donde ha recibido miles de mensajes de apoyo. Clara Kim, curadora en jefe de MOCA LA, expresó su reconocimiento por la importancia de la galería en la vida cultural de la ciudad, destacando su legado. Otros en la comunidad también se unieron a esta ola de tributos, reconociendo la huella imborrable que dejó McCarthy y su equipo.
En su conclusión, McCarthy aseguró que no se alejará del mundo del arte. “No voy a dejar de abogar por los artistas que creo en”, afirmó, enfatizando que el apoyo a los artistas va más allá de las exposiciones. Las conversaciones y la presencia son igualmente vitales, reflejando su compromiso por continuar fomentando un ambiente donde el arte pueda florecer.
El cierre de The Box no solo significa la pérdida de un espacio, sino también la culminación de un esfuerzo por transformar la manera en que se presenta el arte en Los Ángeles. De este modo, la comunidad artística enfrenta un futuro incierto, pero aún lleno de potencial para seguir contando historias a través de la expresión artística.
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