La 2026 Venice Biennale, que se lleva a cabo del 9 de mayo al 22 de noviembre en los emblemáticos Giardini y Arsenale, está marcada por una profunda tragedia: la presentación de la obra de Koyo Kouoh, quien falleció en mayo de 2025. Su visión se ha mantenido viva gracias a un equipo de curadores que, aunque limitados por la ausencia de su líder, han intentado materializar sus ideas en una exhibición que destaca por sus elementos emocionales y temáticos.
El evento, titulado “In Minor Keys”, presenta una calificación total de ★★★½. La exposición ha sido dividida en dos partes: las obras en sí reciben una mayor valoración, destacándose con ★★★★, mientras que el espectáculo en general se queda en ★★★. La tarea del equipo de Kouoh ha sido monumental: traducir sus visiones y prioridades a través de una configuración física que refleja sus deseos, pero que, inevitablemente, enfrenta retos dado que muchas de las obras fueron completadas después de su muerte.
A través de las vastas instalaciones, principalmente en el Arsenale, se percibe una sensación de procesión y continuidad. Destacan figuras simbólicas que actúan como “centinelas”, representando resistencias a traumas históricos, presentes en varias de las obras expuestas. Un ejemplo notable es “Amistad Takeover” (2026) de Big Chief Demond Melancon, que combina tradición y expresión contemporánea al evocar la historia de la resistencia de los esclavos.
No menos notoria es la obra “Amalgam (Origin)” (2025) del artista estadounidense Nick Cave, una escultura monumental que fusiona elementos humanos, animales y vegetales, simbolizando la resistencia contra la violencia racial y la búsqueda de comunidad frente a la opresión. Esta obra, junto a muchos otros elementos de la exposición, busca manifestar las ideas de alegría y esperanza que Kouoh promovía.
Sin embargo, la exhibición no ha estado exenta de críticas. La estructura del Central Pavilion ha sido considerada confusa en su organización, ya que la dispersión de obras ha hecho que algunas voces sutiles se pierdan en medio de una cacofonía artística. Obra como la de Mohammed Joha, cuyos collages evocan la vida cotidiana en Gaza, se han presentado en espacios compartidos, restando la solemnidad que su trabajo merece. Eso pone de manifiesto una reflexión importante sobre cómo se presentan las obras en contextos que buscan desafiar las normativas tradicionales de las exposiciones.
El Arsenale, en comparación, se ha beneficiado de un espacio que permite una experiencia más inmersiva, donde las obras brillan con su singularidad. Cualquier defecto en la organización de la exposición se equipara con los momentos de innovación y resonancia, como se ha demostrado en las contribuciones de artistas como Guadalupe Maravilla, cuyas obras actúan como unos guardianes del dolor y la historia.
El evento resuena con un rico tejido de ideas en su narrativa; los temas de resistencia y defiance son palpables en cada rincón de la Biennale. “In Minor Keys” se erige como un testamento al legado de Kouoh y a su búsqueda incansable por un espacio en el arte que celebre tanto la luz como la sombra. A medida que los visitantes navegan por las instalaciones, cada paso es una invitación a reflexionar sobre la complejidad de la experiencia humana y la apasionante lucha por la belleza en medio del sufrimiento. La 2026 Venice Biennale, bajo su mirada, sigue siendo un espacio de diálogo, memoria y, ante todo, esperanza.
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