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La habilidad de comportarse adecuadamente

por en NegociosTiempo de lectura: 4 min
La habilidad de comportarse adecuadamente

El concepto de "nudge", traducido como “empujoncito”, ha cobrado importancia en el campo de la economía conductual, desdibujando las líneas entre la economía tradicional y la psicología del comportamiento humano. Este término se refiere a pequeñas modificaciones en el entorno o en la forma de presentar opciones que pueden influir en comportamientos sin prohibir alternativas ni imponer decisiones. Este enfoque, conocido como paternalismo libertario, desafía la noción clásica de la libertad de elección al señalar que las condiciones en las cuales tomamos decisiones impactan significativamente en nuestras elecciones.

Un ejemplo representativo de esta idea se ilustra en los murales del destacado artista José Clemente Orozco en la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México. En uno de sus murales, Orozco presenta dos representaciones de la justicia: una que simboliza la justicia de los hombres, capaz de ser torpe y corrupta, y otra, llena de simbolismo, que representa la justicia metafísica. Esta segunda imagen subraya que, a pesar de los fallos humanos, siempre existe un principio superior que prevalece, un concepto que algunos podrían calificar como justicia divina.

La ubicación de estas obras es esencial. No están en un museo, donde podrían limitarse a la observación pasiva, sino en un lugar donde servidores públicos interactúan y toman decisiones que afectan vidas. El expresidente del tribunal, Mariano Azuela, mencionó que estas obras deberían motivar el compromiso con la justicia entre quienes las contemplan, convirtiendo el entorno en un “nudge” constante hacia la integridad.

El día de una visita guiada a la Corte, se observó la diversidad de los asistentes, desde indígenas tsotsiles de Chiapas hasta estudiantes de Derecho. Esta mezcla de asistentes simboliza la multiplicidad de voces que el sistema judicial debe escuchar. Sin embargo, hubo un momento en el que las convenciones de cortesía se rompieron, reflejando la presión y la importancia del momento: algunos estudiantes, al percibir una oportunidad, se adelantaron de manera poco caballerosa. Tal comportamiento, aunque comprensible en la entrega del poder y oportunidades, nos recuerda que las tensiones sociales pueden surgir en contextos formales y serias decisiones.

Además, es interesante notar que en una sala institucional, las paredes y el arte tienen un papel comunicativo que trasciende lo visual. Un funcionario podría conocer la diversidad y profundidad de las realidades que afecta, pero ver las caras de las personas impactadas puede ser un impulso poderoso hacia decisiones más justas.

Este tejido social también refleja ideas presentadas por Ambrogio Lorenzetti en su obra "La alegoría y los efectos del Buen y Mal Gobierno", pintada entre 1338 y 1339. En su representación, Lorenzetti muestra los efectos del buen y mal gobierno a las puertas de quienes deliberan, haciendo visible el impacto tangible de sus decisiones.

A pesar de lo relevante que es la historia del arte en este contexto, la ciencia moderna también nos ofrece insights. Un metaanálisis reciente reunió más de 400 estudios sobre “moral reminders”, es decir, recordatorios sobre nuestras obligaciones y las consecuencias de nuestros actos. Dicho estudio constató un impacto real aunque pequeño en la conducta de las personas, siendo más efectivo cuando se muestran las consecuencias de las acciones.

La noción de que el entorno puede influir en nuestras decisiones no es solo una apreciación artística, sino un hecho que podemos observar también en el ámbito corporativo. Las oficinas modernas utilizan elementos visuales para comunicar metas y logros, pero se debe cuestionar qué mensajes se omiten en esa comunicación. La teoría de las “ventanas rotas”, popularizada en 1982, sugiere que un entorno descuidado puede facilitar el desorden y la violación de normas.

De la misma forma que Orozco y Lorenzetti llevaron el arte y la realidad a los lugares de decisión, sería prudente que, en la era contemporánea, evaluemos lo que el entorno comunica a quienes hacen decisiones trascendentales. A través del arte, de los símbolos y de la presencia tangible de las consecuencias, podemos recordar a los decisores el efecto de sus acciones.

Si bien las decisiones no se pueden reducir a la eficiencia del entorno visual, recordemos que observaciones sencillas pueden llevar a reflexiones profundas. Ante la pregunta de qué debe comunicar un espacio de trabajo, puede ser tiempo de integrar de forma consciente elementos que nos traigan de regreso a la realidad y a la responsabilidad social que tenemos.

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Datos basados en información reportada originalmente por eleconomista.com.mx.

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