La Junta de Paz, lanzada por Donald Trump en enero de 2026 con el objetivo de reconstruir Gaza, enfrenta serios obstáculos legales y carece de financiamiento, según información reciente. A pesar de las promesas millonarias de apoyo, la cuenta bancaria de esta iniciativa muestra un saldo de cero dólares, lo que ha suscitado preocupación sobre su viabilidad.
Diseñada para ser dirigida personalmente por Trump, incluso después de su mandato como presidente, la Junta aún no ha recibido donaciones, lo que ha generado dudas sobre su eficacia. Esta fundación era supuestamente administrada por el Banco Mundial y contaba con el respaldo de la ONU, destinada a iniciar un proceso de reconstrucción y desarrollo en la región. No obstante, la falta de aportes concretos ha contribuido a su inactividad.
En un intento por dar más contexto, la Junta ha enfatizado que su fondo es solo uno de los diversos mecanismos de financiamiento que, sorprendentemente, no han sido utilizados eficazmente por la comunidad internacional de donantes. Aunque el diario Financial Times reveló que algunas donaciones han llegado a una cuenta en JPMorgan destinada a cubrir costos operativos, la cifra permanece drásticamente por debajo de lo necesario para llevar a cabo su misión principal.
La respuesta global a este proyecto ha sido variada. Mientras algunos líderes, como el presidente argentino Javier Milei y el paraguayo Santiago Peña, han mostrado apoyo, otros, incluidos países en la Unión Europea, han preferido distanciarse. La exclusividad de la Junta, que exige una inversión de 1,000 millones de dólares para un asiento permanente, ha generado escepticismo y desencanto, considerando que se trata de una iniciativa diseñada casi exclusivamente bajo la influencia de Trump y sus aliados.
A nivel regional, los Emiratos Árabes Unidos habían prometido 100 millones de dólares para establecer una nueva fuerza policial en Gaza, pero esos fondos permanecen congelados, sumando una capa adicional de complejidad al panorama. Además, un estudio conjunto de la ONU y la Unión Europea ha proyectado las necesidades de reconstrucción de Gaza en aproximadamente 71,400 millones de dólares durante la próxima década, reafirmando la magnitud del desafío que enfrenta la Junta.
Mientras tanto, funcionarios de la Junta han comunicado que presentarán informes sobre sus finanzas, aunque sin un cronograma claro, lo que deja aún más interrogantes acerca de la transparencia y la gestión del fondo. A medida que avanza el tiempo, la efectividad de esta Junta de Paz sigue en la cuerda floja, lo que podría tener implicaciones significativas para la región y la comunidad internacional.
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