Este mes, el Whitney Biennial desató el habitual entusiasmo al abrir sus puertas, aunque una obra destacada estuvo ausente. La instalación de Precious Okoyomon, compuesta por animales de peluche y muñecas con connotaciones racistas suspendidas de la ceiling por sogas, fue retirada de la muestra poco antes de su inauguración. En un diálogo con medios, Okoyomon explicó que la decisión no se debió a la naturaleza perturbadora de la pieza, sino a la necesidad de más espacio para ejecutarla adecuadamente.
Inicialmente pensada para el vestíbulo, la obra requería una escala que pudiera invitar al público a interactuar con ella de manera efectiva. “No funcionó”, declaró el artista. “Los elementos necesitaban estar más bajos para crear una conexión visual y emocional con los espectadores”.
Finalmente, su instalación titulada “Everything wants to kill you and you should be afraid” hizo su debut en el octavo piso del museo. Con alrededor de 50 peluches y muñecas colgando de las vigas, la instalación logró captar una atención particular no solo por su contenido inquietante, sino también por su estética envolvente. Luminosos rayos de sol iluminaban el espacio, aportando una belleza singular que ha caracterizado el trabajo de Okoyomon, quien se ha convertido en una de las voces más emocionantes de la escultura contemporánea.
La pieza en el Whitney Biennial es una versión ampliada de un trabajo anterior presentado en 2023 en el Kunsthaus Bregenz, un prestigioso museo de arte contemporáneo en Austria. La obra de Okoyomon, que trata temas de violencia y sanación, a menudo incorpora objetos personales, como algunos de sus juguetes de infancia, mezclados con muñecas de una tienda de antigüedades que Okoyomon describe como “insanas y malditas”.
Drew Sawyer, uno de los curadores del bienal, destacó la dualidad de la instalación: “Estos animales han sido amados y luego desechados, representando una mezcla de ternura y dolor”. La forma en que los objetos están expuestos, colgando en sogas, suscita una mezcla de emociones que va más allá de la pura estética.
La obra de Okoyomon también refleja su interés en la relación con la naturaleza y sus experiencias personales. Nacido en 1993 en Londres y tras una infancia marcada por múltiples mudanzas entre el Reino Unido, Nigeria y Estados Unidos, el artista ha encontrado en la tierra una fuente de conexión constante. “Siempre busqué un espacio continuo”, comentó.
El camino educativo de Okoyomon es igualmente notable; estudió filosofía en Shimer College y ha integrado esa relación con el lenguaje en su arte. Sus obras han encontrado un equilibrio entre la escultura y la poesía, creando un “modo relacional” de percibir el mundo.
Destacando a nivel internacional, el trabajo de Okoyomon ha sido parte de exposiciones importantes, incluidas las bienales de Venecia. Su instalación en 2022, donde creó un jardín en un espacio que solía exhibir armamento, introdujo una reflexión sobre la hibridación y la coexistencia de la vida y la muerte.
Okoyomon, más que un mero creador de arte, es un poeta y jardinero, interesado en explorar los límites de la naturaleza y sus interacciones con la humanidad. En su consideración, “la supremacía blanca es una secuestración de la gravedad cotidiana”, apuntando a cómo las estructuras sociales afectan nuestra percepción de la realidad.
Así, en medio de una prolífica carrera que continúa desafiando los límites del arte contemporáneo, Okoyomon invita a la reflexión profunda sobre la violencia, la sanación y la belleza en lo inquietante. Cada nueva obra es un paso más en su viaje para comprender y articular estas complejas intersecciones de la experiencia humana.
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