David Harvey, un destacado teórico social de 90 años y figura influyente en el estudio del capitalismo desde finales de los años sesenta, ha planteado sus inquietudes sobre el futuro de la economía global en una conversación reciente con ChatGPT. Este encuentro virtual no solo revela su visión crítica del estado actual del mundo, sino que también subraya la intersección entre la tecnología y la teoría social contemporánea.
Harvey, conocido por sus análisis de las transformaciones del capitalismo, anticipa una década marcada por más crisis, desigualdad y malestar. En lugar de la idea tradicional de que el sistema capitalista colapsará bajo sus propias contradicciones, su pronóstico es sombrío: “los ricos se harán más ricos y el resto lo pasará mal”. Esta afirmación refleja una tendencia aparentemente inquebrantable en la dinámica económica actual.
Durante su estancia en el Centro de Congresos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde dictó conferencias y presentó su libro “La historia del capital”, Harvey no solo presentó su perspectiva sobre la situación económica, sino que también se comprometió activamente con estudiantes y periodistas. Con su inquebrantable sentido del humor, discutió la irrupción de la inteligencia artificial, que él equipara a la desindustrialización de las décadas de 1970 y 1980, un fenómeno que, bajo el liderazgo de Margaret Thatcher, desencadenó la implementación de políticas neoliberales que resultaron en un aumento del desempleo y la exclusión social.
Harvey sostiene que el avance de la inteligencia artificial representa una nueva fase del neoliberalismo, una situación donde el control se concentra en unas pocas corporaciones tecnológicas. Aunque no es tecnófobo ni pesimista, destaca la importancia de entender quién controla estas tecnologías y con qué fines. A medida que el futuro laboral se torna incierto, enfatiza que la tecnología no destruye empleos, sino que transforma la naturaleza del trabajo. En este cruce de caminos, propone soluciones como la renta básica universal y un enfoque renovado hacia la economía de los cuidados.
Su análisis se extiende al capitalismo financiero contemporáneo, que ha sustituido la producción industrial por la generación de rentas e intereses, creando un entorno donde las ciudades se convierten en máquinas de extracción de capital. Este fenómeno ha sido exacerbado por el auge de plataformas de alquiler y el turismo masivo, que profundizan la segregación social y económica en entornos urbanos.
Harvey también aborda las recientes iniciativas en diversas ciudades, como el tope de precios de alquiler en Ciudad de México, interpretándolas como buenos inicios, pero subrayando que hay que “descomodificar” la ciudad. Propone resaltar la tradición rebelde de las grandes urbes, inspirándose en eventos históricos como la Comuna de París y Occupy Wall Street.
A medida que el diálogo sobre el futuro de las ciudades y su habitabilidad evoluciona, las ideas de Harvey proporcionan un marco crítico para entender el capitalismo contemporáneo. Su enfoque nos invita a replantear nuevos modelos y categorías que quizás sean más adecuados para la realidad que enfrentamos hoy en día.
Actualización: Esta información corresponde a datos recabados el 18 de abril de 2026.
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