Por Carlos Aguilera Rue
La cárcel de “alta seguridad” en Atlacholoaya, Morelos se ha convertido en una “Isla de la impunidad”. A la sombra se cometen infinidad de violaciones a los derechos humanos, tanto de internos como de sus familiares que asisten a visitarlos, obligados por el consejo técnico, para coadyuvar a su “reinserción”, sin embargo, mujeres y niños, que viajan largas distancias para reencontrarse con su familiar preso son recibidos por los procedimientos de custodios que los hostigan y someten. Ahí todo cuesta.
A más de 20 años de haber sido construida, la cárcel de Atlacholoaya es obsoleta; el autogobierno y el hacinamiento son el común denominador.
“Suele decirse que nadie conoce realmente cómo es una nación hasta haber estado en una de sus cárceles; Una nación no debe juzgarse por como trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada”: Nelson Mandela.
El sistema de readaptación social en Morelos padece una de sus peores crisis. Las cuatro cárceles, tres distritales y una estatal, se encuentran sumergidas en graves fenómenos de corrupción, impunidad, tráfico de influencias y violación a los derechos humanos; Nada interno cuesta al estado cerca de mil 500 pesos diarios; Atlacholoaya, la cárcel de “alta seguridad”, ubicada en el poblado de Atlacholoaya, en el municipio de Xochitepec, fue construida y ocupada debido a los problemas de operación en la vieja cárcel de Cuernavaca, sin embargo, hoy sufre de hacinamiento, y peor aún, destacan la formación de autogobiernos que “mandan” al interior.
Debido a la sobrepoblación en la cárcel estatal de Atlacomulco y los graves problemas internos, el gobierno estatal, con recursos federales construyó hace más de 20 años el penal de Atlacholoaya, que ofrecería, en su momento mejores condiciones de vida para los internos. El proyecto con grandes expectativas que permitiría una “verdadera” reinserción social, fracasó.
El sistema penitenciario en México violenta casi en su totalidad las “Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de Reclusos (Reglas Nelson Madela)
El autogobierno del que hablan Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, se tergiversa, o sea, se aplica de forma contraria en la protección de las garantías individuales de los reclusos. La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 17 de diciembre de 2015 una resolución que establece Reglas Mínimas de Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos. Se trata de un conjunto de 122 reglas que revisan e incorporan nuevos conceptos a las antiguas normas de Naciones Unidas sobre esta materia de 1955. Otorgan gran importancia a la protección de las garantías básicas de las personas privadas de la libertad, por ser uno de los grupos más vulnerables y en riesgo de sufrir abusos y malos tratos.
Las reglas reciben el nombre de Nelson Mandela, uno de los grandes defensores de los derechos humanos y destaca su trabajo con relación a la dignidad humana.
En tanto, en la practica, las cárceles de Morelos, están plagadas de actos de corrupción e impunidad y pareciera mentira, quienes padecen un sinnumero de vejaciones son los cientos de familiares que visitan a sus internos para reencontrarse con ellos, ya que el aparato de seguridad y custodia los somete, los hostiga, los amenaza, ya que en este lugar todo cuesta.
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